"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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jueves, 18 de mayo de 2023

EL AMOR DE UNA MIRADA QUE NO DESAPARECE

 Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.

PLATÓN. Fedón, o de la inmortalidad del alma.

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Imaginemos que el mundo sale súbitamente de la Nada. Si cerramos los ojos para escuchar, oiremos el silencio. Después, sonidos que nacen de ese silencio. Y si me valgo de mis ojos para ver la luz en todas sus formas, surgirá una configuración imponente, algo que vibra proveniente del espacio. Es el AMOR de una mirada que se apagó,  servida por los ojos del Cosmos,  aquí,  solamente en la Tierra.
               Semejante realidad no puede provenir de la NADA. Algo que empieza ahora y no en el pasado. Un pasado, que se va desvaneciendo en la memoria, tiene que ser el eco de una REALIDAD, en este caso PERSONAL, como la estela de un barco que va rezagándose en el agua hasta perderse sin, nunca jamás, desaparecer nuestro AMOR.
            
Si cerráramos los ojos para escuchar a todos nuestros difuntos o desaparecidos, oiríamos el silencio. Después, sonidos que nacen de ese silencio. Y si me valgo de mis ojos limpios para ver la luz más esplendente en todas sus formas, surgirá una configuración exquisita, algo que vibra proveniente del espacio. Es EL AMOR DE UNA MIRADA que se apagó, pero la recordamos y queremos por siempre, Ascensión Padilla Recio.
 
REQUIESCANT  IN  PACE. 
 
-César Rodríguez Docampo-
 

sábado, 18 de mayo de 2019

A UN SER INOLVIDABLE


Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.
Honoré de Balzac
 

De todas las hojas caídas, solo una intenta volver a su lugar: la mariposa.
Basho

La muerte es un nuevo amanecer hacia el que vamos volando.
Mario Satz. El alfabeto alado.  
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Hoy se cumplen diez años de su muerte, pero el transcurso del tiempo  -esa ficción inventada por el hombre, que no existe más que en nuestro cerebro-  no afecta al recuerdo imborrable de un ser tan querido como una madre. Como en la bellísima canción Alfonsina y el Mar, un lunes 18 de Mayo de 2009, su voz se apagó, arrullada en el canto de las caracolas marinas. Y, aunque en el hipocampo de nuestro ser material, que es donde se edita la película de nuestra vida -ese vuelo de Ícaro que siempre terminará convertido en ceniza (cubierto por sábanas terrosas y un edredón de musgos escardados)-,  por mucho tiempo que pase, éste nunca llenará de arrugas el recuerdo, el cariño y agradecimiento que siempre guardará nuestro corazón hacia ella. Miro a nuestro alrededor y sigo comprobando que una madre es insustituible. Su ser, inolvidable, es y será como la flor humilde y silenciosa que siempre brota en todas las primaveras.






 SOY ESA FLOR

Tu vida es un gran río,va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.

Cuando creces me arrastras y me muero en tu seno,
cuando secas me muero poco a poco en el cieno;

Pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.

Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.

Alfonsina Storni (1892-1938).

viernes, 18 de mayo de 2018

A NUESTRA MADRE, ASCENSIÓN: DESDE ESTA ORILLA DE NUESTRA EXISTENCIA, NUESTROS CORAZONES SUEÑAN CON EL BELLÍSIMO AMANECER DE TU PRIMAVERA ETERNA.

"Lo único que vive eternamente es el amor".
Elisabeth Kübler-Ross. La rueda de la vida.

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Existe una tierra de puro deleite
donde reinan los santos inmortales;
el día infinito excluye a la noche,
y los placeres erradican el dolor.

Allí mora la primavera eterna
y flores que jamás se marchitan.

La muerte, como un estrecho mar, separa
esta tierra celestial de la nuestra.

Isaac Watts. La esperanza del Cielo hace fácil la muerte.











jueves, 18 de mayo de 2017

LA MUERTE: CUANDO EL ALMA ABANDONA SU CORPOREIDAD MORTAL Y ROSA.


"Y su afanoso sueño de sombras, otra vez, será el retorno a esta corporeidad mortal y rosa, donde el amor inventa su infinito."
Pedro Salinas. La voz a ti debida (1933).
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Dedicado a mi madre, Ascensión, y a mi hermano Leopoldo.





Dice la sabiduría ancestral contenida en un antiguo proverbio aborigen australiano, que "todos estamos de visita en este momento y lugar. Sólo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa...". 

Este sencillo proverbio viene a afirmar el mismo mensaje contenido en dos de los libros pioneros más famosos acerca de la muerte, escritos por médicos, en el siglo XX : "Vida después de la vida" -"Life after life"- , de Raymond A. Moody, Jr., y "La muerte: un amanecer" - "Über den tod und das leben danach" -, de la doctora suiza Elisabeth Kübler-Ross. 

El primero, el libro de Moody, fue prologado por la doctora Kübler-Ross, en su primera edición, en 1975, terminando su prefacio de esta manera: "Recomiendo el libro a todos los que mantengan abierta su mente y felicito al doctor Moody por el valor que ha demostrado al imprimir sus descubrimientos". 

Años más tarde, en 1989, se publica en España (Ediciones Luciérnaga) el conocido libro de la doctora suiza, basado en sus numerosas conferencias realizadas en Universidades de EE.UU y Europa, contando sus experiencias como psiquiatra especialista en Tanatología. 

El libro de Moody (psiquiatra y profesor de filosofía de la medicina en EE.UU.) supuso una revolución, el acercamiento desde la ciencia al fenómeno de la muerte, escrito por un científico, recopilando casos reales de pacientes en los hospitales, dándose a conocer, por vez primera, las llamadas "experiencias cercanas a la muerte". Hasta entonces, sobre la muerte, el eterno misterio de nuestra existencia, y lo que sigue tras ella, sólo teníamos la información contenida en libros milenarios, como "El libro tibetano de los muertos" o el "Libro egipcio de los muertos", que aún hoy, siguen siendo catalogados como "ciencias ocultas". 

El libro de la doctora Kübler-Ross va más allá, no quedándose sólo en la descripción pormenorizada de las experiencias de los pacientes en los hospitales. Su libro, más que eso, se considera como un verdadero bálsamo contra el dolor producido por la muerte de un ser querido. Tras su publicación en España, el libro de la doctora suiza ha sido recomendado, hasta la saciedad, por numerosos lectores que se acercaron a él tras sufrir la muerte de cerca. Entre esos lectores, me encuentro yo. 

El día 18 de Mayo de 2009, a las 12 horas, falleció nuestra madre, Ascensión. Hoy se cumplen 8 años. Su temprana, rápida e inesperada muerte, provocada por una E.L.A. (Esclerosis Lateral Amiotrófica) mal y tardíamente diagnosticada por médicos de la Clínica donde estuvo ingresada meses antes, nos provocó un inmenso dolor, que tardamos en ir asimilando. 

Recuerdo la lectura del libro de la doctora Kübler-Ross como una verdadera ayuda psicológica. Sentí esa cercanía emocional,  más aún, tras leer el párrafo donde escribe acerca de la misma enfermedad que afectó a nuestra madre: "(...) a menudo, el hecho de tener un cáncer es una bendición. No voy a minimizar los males del cáncer, pero quisiera señalar que hay cosas mil veces peores. Tengo enfermos que sufren esclerosis lateral amiotrófica, es decir, una enfermedad neurológica en la que la parálisis se instala progresivamente hasta la nuca. Estos enfermos no pueden ni respirar ni hablar. No sé si os podéis imaginar lo que significa el estar totalmente paralizado hasta la cabeza. No se puede ni escribir ni hablar ni nada. Si alguien entre vosotros conoce a personas afectadas de ese mal, hágamelo saber, pues tenemos un tablero de palabras que permite al enfermo comunicarse con vosotros".

Tras el paso de los años, el dolor va apaciguándose, y vas viendo la vida y el sentido de nuestra existencia como si de una estación de trenes se tratara, donde unos viajeros se bajan, llegando al final de su viaje, y otros se suben al mismo tren poco después, para volver a recorrer el mismo trayecto, al revés. 

Y, aunque los nuevos inquisidores de lo científico, defensores a ultranza del pensamiento materialista (los mismos que acusaron a la doctora Kübler-Ross de traicionar a su integridad científica por las manifestaciones "no-serias" vertidas en su libro, esos que afirman que sólo existe lo que se puede ver, medir, tocar y oler), defiendan lo contrario, lo más importante de éste -nuestro viaje-, y lo que le da verdadero sentido a nuestra existencia, es tener siempre fe en que nuestra corporeidad ("mortal y rosa", como escribe el poeta Salinas) no es más que el capullo de seda de una bella e inmortal mariposa. 















FUENTES:

- MOODY, RAYMOND A. JR.: VIDA DESPUÉS DE LA VIDA. EDITORIAL EDAF, TOLEDO, 1975.

-KÜBLER-ROSS, ELISABETH: LA MUERTE:UN AMANECER. EDICIONES LUCIÉRNAGA, BARCELONA, 1989.



Noelia Rodríguez Padilla.