"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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lunes, 18 de mayo de 2026

SOY CADA AMAPOLA QUE VES BRILLAR EN EL CAMPO

Y, por encima de todo, observa con ojos brillantes el mundo que te rodea, porque los mayores secretos están escondidos en los sitios más inverosímiles. Aquellos que no creen en la magia jamás podrán encontrarla.

ROALD DAHL.  

 

No te quedes parado ante mi tumba llorando. No estoy ahí. No duermo. Soy mil vientos que soplan. Soy los destellos diamantinos sobre la nieve. Soy la luz del sol sobre el grano maduro. Soy la suave lluvia de otoño. Cuando despiertas en el susurro de la mañana, soy la bandada repentina y ágil de pájaros silenciosos que se elevan en vuelo circular. Soy las suaves estrellas que brillan en la noche. No te quedes parado ante mi tumba llorando; no estoy ahí. No he muerto.

MARY ELIZABETH FRYE. 

 

DESAPARECIDO DE MI VISTA. Estoy de pie junto a la orilla del mar. Un barco, a mi lado, extiende sus blancas velas al vuelo de la brisa y zarpa hacia el mar azul. Desprende belleza y fortaleza. Lo observo hasta que, al cabo, cuelga como un punto de nube blanca allí donde el mar y el cielo comienzan a entremezclarse entre sí. Entonces, alguien junto a mí dice: "Se ha ido". Se ha ido...¿adónde? Se ha ido de mi vista. Eso es todo. Su mástil, su quilla y su cubierta siguen siendo tan grandes como cuando se fue de mi lado. Y sigue teniendo la misma capacidad para transportar su carga viva al puerto de destino. La disminución de su tamaño está en mí, no en él. Y justo en el momento en que alguien dice: "Se ha ido", hay otros ojos viéndole arribar, y otras voces preparadas para lanzar el grito alegre: "¡Aquí llega!". Y eso es morir.

HENRY VAN DYKE. 

 

No importa cómo denominemos a este poder superior. Yo me crié en la religión luterana y siempre he creído en Dios. Mi concepto de dios es ahora diferente del que tenía de niña. Se ha ensanchado. El concepto de un poder superior tiene distintos nombres según las diferentes culturas y sistemas de creencias, y hay infinidad de formas de honrarlo. Los nombres y los rituales importan mucho menos que la creencia básica de la existencia de un poder superior. Depende de nosotros estar abiertos a él, confiar en él y, en último término, conectarnos y rendirnos a él.

LAURA LYNNE JACKSON. Señales: El lenguaje secreto del Universo. Arkano Books, Madrid, 2019.  

 

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A mi madre, in memoriam.

 


En el año 2019, la médium Laura Lynne Jackson publica en Estados Unidos su obra SEÑALES. El lenguaje secreto del universo (Signs: The Secret Languaje of the Universe). Antes de este libro, era muy conocida por su otra obra LA LUZ ENTRE NOSOTROS

Como médium psíquica, nos habla de sus incontables experiencias y conexiones con el Otro Lado y nos explica que cada uno de nosotros dispone de un Equipo de Luz, un grupo de ayudantes invisibles que trabajan juntos para guiarnos hacia nuestro camino más elevado y que este equipo está formado por nuestros seres queridos que ya han hecho el tránsito, nuestros guías espirituales (nuestros ángeles de la guarda), un plano angélico superior y la energía de Dios, que se basa en la fuerza más poderosa que existe y que existirá jamás: el amor. El Universo se comunica continuamente con nosotros, enviándonos señales de todo tipo, ante las que debemos aprender a recibir y solicitar. Las señales más frecuentes son objetos, animales o hechos que nos impresionan (monedas, aves, mariposas, ciervos, números o alteraciones eléctricas -como, por ejemplo, mensajes vacíos en el teléfono móvil-). Laura Lynne Jackson nos anima a cocrear este lenguaje, pedir a nuestros seres queridos que han hecho el tránsito objetos y cosas bastantes raras, que sea difícil pasarlas por alto. 

Carl Jung, psicoanalista suizo, utilizó el término SINCRONICIDAD para describir aquellas coincidencias que parecen significativas. Le apasionaba la idea de que los hechos de nuestras vidas no son aleatorios, sino que manifiestan la realidad de que todos formamos parte de un orden más profundo, de una fuerza universal unificadora, que él llamó UNUS MUNDUS (UN SÓLO MUNDO). Jung estaba convencido de que la física y los fenómenos psíquicos terminarían por ir juntos de la misma mano.

Simple casualidad o no, las sincronicidades existen. 

Ante un pequeño cuadro de una sencilla amapola, pintada al óleo por mi madre, se me representa ante mi su imagen y su recuerdo, siempre y eternamente querido, porque a mi madre le encantaban las flores silvestres, especialmente las amapolas. Y, como creo firmemente en el orden invisible de todas las cosas, cada amapola que me encuentro en el campo es, para mi, una señal inequívoca de que su corazón y el mío siempre estarán conectados.

 

 


 

 


 


 

 

 

 


domingo, 30 de noviembre de 2025

LAS VIEJAS PREGUNTAS PERMANECEN: EPÍLOGO A "MUCHAS VIDAS, MUCHOS MAESTROS". DR. BRIAN WEISS.

  Los terapeutas deben tener la mente abierta. Así como es necesario un trabajo más científico para documentar las experiencias de muerte y morir, como las de Catherine, también hace falta más trabajo experimental en ese aspecto. Los terapeutas deben tener en cuenta la posibilidad de una vida después de la muerte e incorporarla a su asesoramiento. No es preciso que utilicen las regresiones hipnóticas, pero sí que se mantengan abiertos, que compartan sus conocimientos con los pacientes y que no descarten las experiencias de estos últimos.

Dr. Brian Weiss. Muchas vidas, muchos maestros. 

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Hoy estamos en 2018. Han transcurrido treinta años desde que "Muchas vidas, muchos maestros" fue publicado por primera vez. Traducido a casi cuarenta lenguas, este libro ha recorrido el globo y encontrado millones de hogares. ¿A qué se debe?

Nuestro mundo aún está hambriento de respuestas y comprensión espiritual. Necesitamos saber por qué estamos aquí y qué se supone que debemos hacer. Estamos en un nuevo siglo y, sin embargo, las viejas preguntas permanecen: ¿Qué ocurre cuando morimos? ¿Nos reunimos con nuestros seres queridos? ¿Existe un propósito, un destino en nuestras vidas, un sentido de nuestra existencia?

Desde que trabajo con Catherine he explorado las vidas pasadas de más de cuatro mil pacientes en mi consulta y de muchos miles más en talleres colectivos. He presenciado curaciones incréibles a medida que los pacientes se liberaban de síntomas tanto emocionales como físicos, después de recordar las raíces de la vida anterior causantes de sus dolencias. Fobias y temores, pena, dolor y enfermedades psicosomáticas: todos son especialmente susceptibles de mejoría mediante la terapia de la vida anterior.

Durante las regresiones he visto pacientes hablando idiomas extranjeros que jamas habían aprendido. Ello se denomina xenoglosis. Por ejemplo, mientras trabajaba en mi consulta con una cirujana china que nunca antes había salido de su país y no sabía habñar inglés, surgió un ejemplo extraordinario de esta habilidad para las lenguas. Trabajábamos con la ayuda de un intérprete y la cirujana estaba recordando una vida anterior en el norte de California, alrededor de 1850. Recordaba una discusión con su marido en aquella vida y empezó a hablar en un inglés fluido y pintoresco. Al principio, el intérprete no se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y empezó a traducirme sus palabras como si fueran del chino. Tuve que decirle que dejara de traducir porque yo entendía lo que ella decía en inglés. Entonces reparó en que aquella mujer, que veinte minutos atrás ni siquiera sabía decir "hola" en inglés, estaba hablando en un inglés fluido y casi se desmayó.

Tengo muchos pacientes capaces de actualizar sus vidas pasadas de un modo u otro. Algunos fueron suficientemente hábiles para encontrar a sus hijos de una vida anterior reciente y estos -aún con su aspecto físico pero mucho más viejos que sus padres reencarnados de la vida anterior- lograron confirmar los recuerdos regresivos de sus progenitores.

Para mí, actualizar el recuerdo de la vida anterior es importante, pero la curación que ocurre durante el proceso lo es todavía más.

Por ejemplo, en un caso dramático de alivio del dolor, una mujer de unos sesenta años fue capaz de eliminar por completo sus agudos dolores de espalda. Hacía diecisiete que sufría un dolor irresoluble a causa de un cáncer y los tratamientos de esa dolencia y tomaba una medicación diaria para el dolor. Pero tras recordar una vida transcurrida en la antigua Jerusalén, donde unos legionarios romanos le habían lesionado la espalda, el dolor desapareció y jamás regresó. Pudo dejar de tomar medicamentos y su vida cambió radicalmente.

A veces los pacientes que sufren fobias crónicas, y de vez en cuando severas, logran eliminar sus síntomas tras solo una o dos sesiones.

Hace poco trabajé con un paciente que sufría una fobia aguda a los objetos afilados desde los dieciocho meses de edad. También sentía un profundo temor de que alguien le tocara el cuello o la garganta. Había padecido dichos temores durante treinta y ocho años. En una única sesión recordó dos vidas anteriores. Había muerto siendo un hombre en el Lejano Oeste americano: un indio le había clavado una lanza en un lado de la cabeza y murió al caer sobre una roca afilada. En la otra vida anterior, había sido una prostituta que resultó asesinada por un cliente enloquecido que la estranguló. Antes de abandonar mi consulta ambas fobias habían desaparecido.

He compilado muchas otras pruebas de vidas anteriores. He visto cómo muchos pacientes obesos perdían peso, incluso cuando las diversas dietas que habían intentado fracasaron. Durante su regresión, recordaron vidas anteriores en las que o habían muerto de inanición o sufrido abusos sexuales. Esencialmente, en sus vidas actuales se habían jurado que "nunca más", así que cargaban con ese peso extra: evitar morir de hambre o evitar ser atractivos. Al reconocer que el trauma pertenecía al pasado y no al presente, fueron capaces de deshacerse de ese lastre protector. Los kilos nunca volvieron a acumularse.

Catherine sigue prosperando. Y yo sigo estándole muy agradecido, porque las experiencias que compartió conmigo supusieron el inicio de este viaje que ha transformado mi vida. Muchos de los casos de regresión más importantes de las últimas décadas están descritos detalladamente en mis diversos libros posteriores a "Muchas vidas, muchos maestros". No los repetiré aquí, pero me gustaría resumir algunas de las lecciones que aprendí a lo largo de los años, desde mi vínculo con Catherine. Para mí, dichas lecciones conducen a una comprensión del universo espiritual. Como afirmaba el místico Teilhard de Chardin, "No somos seres humanos que tienen una experiencia espiritual. Somos seres espirituales que tienen una experiencia humana". Nuestros cuerpos son temporales. Somos almas. Somos inmortales, eternos. Nunca morimos, sólo nos transformamos y alcanzamos un estado de conciencia más elevado donde ya no necesitamos un cuerpo físico. Siempre somos amados. Nunca estamos solos y nunca pueden hacernos daño, no en ese nivel.

Todos tenemos lecciones que aprender en esta escuela llamada Tierra. Es necesario que comprendamos plenamente los conceptos de compasión, amor y no-violencia, que no juzguemos ni prejuzguemos, y también que asimilemos el significado de la paciencia, la generosidad, la caridad y la esperanza. Debemos reconocer los engaños y las trampas del ego y cómo trascenderlas. Debemos tomar conciencia de la interconexión entre todos los seres vivos, de que la energía nos conecta a todos y que la muerte no existe, solo la vida. 

También existen otras lecciones. No es necesario que las aprendamos en una única vida. Podemos reencarnarnos en cuerpos físicos con la frecuencia necesaria, a fin de aprender y dominar esas lecciones.

Durante nuestras encarnaciones cambiamos de raza, de sexo, de religión, de salud física y también de nacionalidad, porque hemos de aprender de todo. Somos ricos y somos pobres, poderosos y débiles, privilegiados y necesitados. Aprendemos experimentándolo todo.

Todos tenemos almas gemelas, almas que también se han reencarnado muchas veces. Las relaciones con un alma gemela pueden ser románticas, pero a menudo no lo son, tales como las existentes entre padre e hijo, entre hermanos, amigos, abuelos y nietos, etcétera. Nuestros cuerpos y relaciones cambian, pero las almas son las mismas. Vuestra abuela, por ejemplo, tal vez se reencarne como vuestro hijo. La misma alma en un cuerpo diferente. Tenemos muchas almas gemelas y siempre volvemos a reunirnos con ellas, ya sea al otro lado o aquí, en estado físico. El amor tiene muchas facetas.

Hay tanto más que contaros...Gran parte aparece en los libros posteriores a "Muchas vidas, muchos maestros". Pero por el momento me gustaría acabar citando el último párrafo de mi epílogo original de la primera edición de ese libro.

"Confío en que te haya ayudado lo que has leído aquí; que tu propio miedo a la muerte haya disminuido; que los mensajes ofrecidos con respecto al verdadero sentido de la vida te den libertad para continuar viviendo la tuya en plenitud, buscando la armonía y la paz interior, ofreciendo amor a tu prójimo".

Dr. BRIAN WEISS

MIAMI (FLORIDA). 

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 Fuente:

- Weiss, Brian: Muchas vidas, muchos maestros. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona, 2018.


 

 

domingo, 18 de mayo de 2025

VOLVER AL UNIVERSO

Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.

Carl Jung. 

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El célebre físico teórico Richard Feynman (1918-1988) afirmó: "La ciencia es la creencia en la ignorancia en la ignorancia de los expertos". Esta cita refleja la esencia del método científico: siempre hay más por aprender, siempre hay más por descubrir. El método científico estudia el Universo macroscópico, mientras que el cuántico se centra en el microscópico. En el mundo cuántico, ¿qué hay más allá del quarck? El fotón. Y el fotón es luz, es energía. Todo, en última instancia, se reduce a la energía. El elemento estructural del Universo no es la materia, es la energía, y ésta no se crea ni se destruye, únicamente se transforma. El tiempo es lineal en el método científico, con pasado, presente y futuro. En mecánica cuántica, es circular. Únicamente existe el presente. La eternidad en mecánica cuántica es la ausencia de pasado y futuro.

Tras la muerte, nuestro cuerpo se descompone y vuelve a formar parte del ciclo natural de la vida. Al ser polvo de estrellas prestado, al descomponerse vuelve al Universo, pero nuestra conciencia local perdura. La realidad, nuestra realidad, es un ciclo de nacimiento, amor y muerte. Estos son los tres principios básicos de nuestra vida. No hay necesidad de temor a la muerte, podemos abrazarla como una transición hacia una nueva fase de nuestra existencia.

La conciencia cuántica universal es un holograma formado por las supreconciencias, de manera que cada una tiene las propiedades de todo.Existen pruebas científicas de la existencia de una energía cuántica universal que creó el Universo y la vida. El físico Michio Kaku lo explica en su obra "La ecuación de Dios".

Un proverbio aborigen australiano reza así: "Todos estamos de paso en esta vida. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa". Mientras tanto, hasta que nos llegue la hora del regreso al Origen, desde nuestras noches oscuras del alma -esta terrenal existencia- nuestro interior más profundo sabe que ELLOS nos sonríen desde el otro lado.

 

 

Fuente: 

 -SANS SEGARRA, MANUEL: La Supraconciencia existe. Vida después de la vida. Editorial Planeta, Barcelona, 2024.

 

Noelia Rodríguez-Docampo Padilla.

 

 

 

 



 

domingo, 25 de agosto de 2024

Buen viaje, papá, hacia La Ciudad de los Tiempos Infinitos.

 Atrás quedaban las constelaciones y las galaxias, la otra vida y el Más Allá. Quedaban atrás los barrancos y los riscos, el humo de las aldeas, las trochas húmedas de los campos galaicos, y el cansado gemir de los ejes de los carros, en lotananza, al caer la tarde. Y tantas cosas... 

Retornaba yo a la Carretera de La Granja. A la finca del abuelo, el tío Conde de Bazal. Y en las límpidas aguas del estanque (tranquilo y claro contra la furia de los tiempos, espejo al que se asomaban los siervos y los amos, cada amanecer y cada tarde), en ese espejo, volví a ver mis cabellos, mi frente, el delirio de mis ojos, la naria, mis labios (más rojos que la sangre de los bueyes), el cuello, mis hombros y el estrenuo prodigio de mis sueños. Eran el reflejo de un cielo totalmente estrellado: la soberbia intangible de una quimera.

... Porque estaba amaneciendo.

"Lo que fue, será. Lo que ha de ser, ya ha sido. Y todo ocurre como si la lluvia del Cielo lo hiciese en respuesta a la plegaria del jardín sediento" (ZOHAR). 

César Rodríguez Docampo.  La Ciudad de los Tiempos Infinitos.

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Papá, te echamos muchísimo de menos. Ya partiste hacia la Ciudad de los Tiempos Infinitos, lugar del tiempo sin tiempo, que es la Eternidad. Espéranos allí. No estamos lejos, sólo al otro lado del camino. Nos volveremos a ver, sin duda. Mientras tanto, tus libros me acompañarán y me servirán de gran alivio en esta infinita soledad en la que me has dejado, en la que tu ausencia está tan presente. Te queremos muchísimo. D.E.P.

 

Noelia Rodríguez-Docampo Padilla.

sábado, 18 de mayo de 2024

SOMOS FRAGMENTOS DE ETERNIDAD

 Algún día,cuando hayamos dominado los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, aprenderemos a utilizar las energías del amor a Dios. Entonces, por segunda vez en la historia del mundo, la humanidad habrá descubierto el fuego.

Pierre Teilhard de Chardin.

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  --- A MI MADRE Y TODOS MIS SERES QUERIDOS, IN MEMORIAM ---


 

 

El 30 de Junio de 1962, los eminentísimos y reverendísimos Padres del Santo Oficio de la Iglesia publicaron un Decreto contra la obra del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) en el que se decía lo siguiente: 

 

 Ciertas obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, editadas después de la muerte del autor, se divulgan con no pequeño éxito.

No juzgando lo que pertenece a las ciencias positivas, está suficientemente claro que, en materia filosófica y teológica, en tales obras abundan ambigüedades y errores graves que ofenden a la doctrina católica.

Por lo que los eminentísimos y reverendísimos miembros de la "Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio exhortan a todos los ordinarios, superiores de institutos religiosos y rectores de seminarios y universidades, a que preserven eficazmente los espíritus, sobre todo de los jóvenes, de los peligros que entrañan las obras del P. Teilhard de Chardin y de sus secuaces.

Dado en Roma, en el Palacio del Santo Oficio, el 30 de junio de 1962.

 

 

Este mandato,proveniente del antiguo Tribunal de la Inquisición de la Iglesia, que tantas barbaridades e injusticias cometió a lo largo de su temible historial, desde su creación, tuvo poco recorrido, afortunadamente. Pierre Teilhard de Chardin, sobrino-nieto de Voltaire, como buen francés supo añadir unas gotas de sangre jacobina a sus opositores del Santo Oficio y siguió con sus escritos y sus investigaciones. Definió el PUNTO OMEGA como el punto más alto de la evolución de la consciencia, considerándolo como "el fin último de la misma", y creó el concepto de la NOOSFERA,como la existencia de una especie de red neuronal terrestre conectada entre todos los seres vivos, a través de pulsos electromagnéticos. Para Teilhard de Chardin, el Universo es una evolución que va hacia el Espíritu, y la Razón y la Fe no son antagónicas, sino complementarias. En la materia hay algo más que lo que la ciencia ha entendido por materia. Concibe la ciencia como una transformación de la vista, necesaria para encontrar la profundidad y sus conexiones.Llegó a decir que "el verdadero nombre de la Adoración es la investigación". Fue silenciado por la Iglesia,pero a su muerte, su legado no pasa a la Orden de los Jesuitas, sino a su secretaria,una laica a la que conocía bien, y ella,que no tiene votos de pobreza, castidad y muchísimo menos de la traidora obediencia, no tiene que obedecer al ndex,ni a la Curia ni al Vaticano, y empieza a publicar los escritos de Teilhard en 1960. Su obra científica fue muy importante, tanto como la filosófica. Unificó ciencia,filosofía y mística. En la Iglesia católica, que sigue aún conservando gran parte de sus miserias y ruindad en todo lo que le rodea (incluidos sacerdotes, monjas y demás personal que conviven entre enormes muros de piedra en los que nunca estuvo Dios -tan sólo su silencio-) aún recelan de el eminente pensamiento de este filósofo. Será porque se niegan a reconocer que somos polvo de estrellas y que sus ideas y teorías sobre la evolución y el origen del Cosmos se reducen a lo que dice la Biblia y poco más en ciertas obras que nunca tuvieron el coraje y la valentía de romper la tiránica obediencia a las normas eclesiásticas y que fueron escritas,mucho tiempo atrás, por quienes sólo tenían una visión parcial y sesgada del mundo que les rodeaba. El pensamiento de Teilhard de Chardin está ahora más vivo que nunca, muy que les pese a los eminentísimos y reverendísimos miembros de la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio.

 N.R.P.




P.T. de Chardin.

 

 

 

 

 

Obra de teatro  EL CORAZÓN DE LA MATERIA:

martes, 1 de noviembre de 2022

LA SANTA COMPAÑA O EL PÁNICO A LA MUERTE

 ¿Quién sabe si vivir es lo que llamamos morir, y si morir es vivir?

EURÍPIDES.

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Estos días de otoño, de entre finales de octubre y primeros de noviembre, nosotros, seres mortales, nos acercamos más a la muerte, los difuntos y los cementerios que en todo el resto del año.  Incomprensiblemente muchos critican las fiestas de Hallowen, por ser más "paganas" que la tradicional del Día de Todos Los Santos, cuando ambas festividades están basadas en lo mismo: rendir homenaje y tributo a nuestros muertos. El hombre es un ser funerario, desde que habitaba en las cuevas ya enterraba a sus muertos. Y ese respeto y tradición de honrar a los ancestros lo realizaban los druidas ya hace más de tres mil años, con el "Samaín", antecedente del actual Halloween, aunque menos grotesco y comercial, desde luego. En esa noche sagrada, las puertas del Más Allá se abren para que los muertos visiten el mundo de los vivos. Otras dimensiones, de las infinitas que existen en la inabarcable y profundamente misteriosa realidad que nos rodea. En estos días, conectamos más con ellos. Pero esto debería ser algo más habitual y no es así, porque nos han educado en el miedo a la muerte. La sociedad en la que vivimos nos ha inculcado el pánico a la muerte. No hay más que ver, estos días, el espectáculo de sangre y terror en que se ha convertido Halloween, máxima degradación del antiguo Samaín.  El escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez, en su novela más conocida, "El Bosque Animado", nos deleita en uno de sus capítulos ("Primavera en el pazo") narrándonos la historia de fantasmas más conocida de todas, la leyenda de la Santa Compaña, quizás la más extendida de la cultura celta y no exclusiva de tierras gallegas. He aquí el extracto del capítulo donde se nos habla de esta fantasmagórica procesión de almas en pena. En este capítulo, la leyenda es utilizada para amendrentar a unos mozos, con la intención de asegurarse que no salgan por la noche en busca de su amada Gudelia, extraña mujer  de endiablado perfil, con encantos de sirena, y cuyos numerosos amantes acaban todos rápidamente en trágico final:

 

 

 "(...)Le abrumaban el cansancio y el sueño. El molinero y los mozos sospechaban que venía huyendo de la justicia, y uno de ellos le habló:

-Parece haber andado muchas leguas, homiño.

Él asintió con la cabeza y, acaso irritado por su mudez, otro mozo insinuó con socarronería:

-Diríase que no le gusta caminar por las carreteras donde anda la guardia civil.

-¡Ojalá fueran esos mis enemigos -dijo entonces el hombre-, pero hay otras desdichas terribles de las que un cristiano no encuentra lugar donde esconderse sobre la tierra!

Tenía el acento cantarín de los montañeses de Orense. La inmensa tristeza de su voz sobrecogió a los mozos y ya no volvieron a molestarle.

-Mala noche hará hoy -profetizó uno de ellos para cambiar de tema.

-Peor de lo que nadie supone -intervino tío Pedro, que vio la ocasión de iniciar su propósito-, porque anda por aquí la Santa Compaña, que ayer vi yo sus luces desde el pazo, y esta cerrazón y este viento son lo más propicio para sus salidas.

Un aldeano quiso fanfarronear.

-¿Y usted la vio, don Pedro?

-Como te veo a ti -mintió-. Pasó lejos, pero la distinguí bien. Era una larga hilera de fantasmas blancos y cada uno llevaba una tea en la mano. Muchos hombres han perdido su paz y hasta su alma por no creer en estas cosas que son misterios que nunca podremos comprender. Lo que os aseguro es que yo no me tengo por un cobarde, y sin embargo, por nada del mundo andaría en una noche como la de hoy por los caminos.

-Pero dicen que si al encontrar a esas almas en pena se les ofrece una misa... -comenzó a decir el novio de Gudelia.

-No hay misa que valga, Andrés -siguió tío Pedro-; ni sirve ocultarse tras un vallado ni meterse tras de las matas. Ellas te ven, hagas lo que hagas y estés donde estés, siempre que sea en su camino. Entonces no hay salvación para ti. La procesión no se detiene nunca, pero el último fantasma de la hilera se acerca a ti, en silencio, te pone una luz en la mano y has de seguir detrás de ellos hasta el amanecer, una noche y otra, por valles y por montes, pasando ríos y bosques, hasta que alguna vez encuentres en el camino otro mortal al que entregar la tea. Sólo entonces quedas libre.

Las sombras comenzaban a hacer más viva la luz de la hoguera. Un vago malestar se extendió sobre el grupo.

-Todas las noches -continuó tío Pedro-, el desdichado que encontró la Santa Compaña es llamado irresistiblemente por ella. Sonarán unas campanas que nadie oirá más que él, y un vendaval agitará la casa donde se esconda. Entonces, irresistiblemente, saldrá a incorporarse a la ringlera y a caminar desesperado, lleno de horror con aquella compañía de difuntos, sin poder escapar ni descansar, ni aun desmayarse.

Parece que tío Pedro contó todo eso aún con más impresionantes palabras y describió minuciosos espantos y fingió él mismo sobrecogerse ante tan tremenda realidad, aunque verdaderamente no sólo se había burlado de las supersticiones aldeanas, sino que su descreimiento se extendía, por desgracia, a más graves asuntos que atañían a la verdadera fe. Pero él pretendía impresionar a sus oyentes, cuya propensión a lo sobrenatural conocía, para conseguir que el novio de Gudelia renunciase aquella noche a ir hasta Vos. El pobre hombre estaba acaso en la lucha entre el amor y el miedo, contemplando el fuego cavilosamente. Los demás mozos sentíanse llenos de un temeroso respeto hacia los enigmas que llenan de pavor la sombra de las noches. El desconocido, más hondas las arrugas de su rostro color de tierra, no podía apartar de tío pedro los ojos espantados entre el ribete de sangre de los párpados. Cuando los mozos le sirvieron más vino, lo bebió suspirando y sus manos temblaban.

-¿ No podría dormir hoy aquí -pidió-, en cualquier rinconcito?

Y como el molinero vacilase:

-¡Hágalo por sus difuntos! -suplicó.

Le otorgaron permiso. Tío Pedro marchó disimulando su contento, seguro de que Andrés no se atrevería a aventurarse por la lobreguez de las corredoiras, porque los fantasmas del miedo, si no en los caminos de la aldea, estarían ya haciendo la ronda en su propia alma.

Ya había cerrado la noche y tenía mucho que andar y por malos senderos, pero no era la primera vez que emprendía semejantes paseatas y por devaneos que no le interesaban tanto. No llovía. El viento no dejaba parar a las nubes cargadas de negrura y de agua. Al entrar en los pinares que circundan la aldea de Vos, la noche de hizo más espantosa, porque los pinos silbaban y se entrechocaban como si se estuviesen batiendo. Las piñas verdes, desprendidas, caían y rebotaban en la oscuridad, cerca y lejos, y era allí donde la fueria del huracán parecía más enloquecida.

Nuestro tío don Pedro iba, sin embargo, feliz porque pensaba en tener pronto junto a sí a Gudelia y en reir juntos de la estratagema empleada, aunque no hay que creer que dedicase a reir demasiados minutos al lado de una mujer tan hermosa. Pero de pronto se paró. Acababa de distinguir un resplandor que se acercaba desde lo profundo del bosque. Y aquel resplandor fue avanzando, avanzando, y tío Pedro pudo ver una hilera de espectros envueltos en blancos sudarios para los que no parecía existir el viento, porque caían en blandos pliegues que sólo alteraba el andar. Cada fantasma llevaba en su diestra una antorcha encendida, y al moverse entre los pinos, la larga sombra de los troncos giraba y se extendía como si quisiese huir.

Pasaron tan próximos a él, que tío Pedro pudo ver, a la luz que portaban, la calavera de cada aparecido, alguna podrida ya por la humedad de la tumba, otras con los dientes mellados en la amplia hendidura, y las cuencas llenas de sombra y de tierra, que parecían ver con ojos que ya no existían. Pero ninguno miró hacia él. Las antorchas avivaban su llama con el vendaval y semejaban ligarlos a todos con una cadena ininterrumpida de humo. Iban a distancia igual, uno detrás de otro y no había obstáculo que los desviase. Don Pedro se dio cuenta de que no era una alucinación provocada por sus historias de miedo en el molino. Parece que pensó, aterrado, en que jugara, sin saberlo, con la verdad. En esto, el último fantasma separóse de sus tétricos compañeros para acercarse a él y le ofreció su tea encendida. Con más horror que si tuviese ante sí un esqueleto, don Pedro vio el rostro humano color de tierra, inmensamente fatigado, y los ojos vivos, lleno de espanto entre los párpados sanguinolentos, del desconocido viajero del molino. 

Una fuerza sobrenatural le hizo coger la antorcha y le arrastró hacia la caravana de las almas en pena, ocupando en la Santa Compaña el lugar del labriego. Lo último que oyó fue un suspiro profundo, como si un alma vaciase en la noche todo el horror que pudiese causarle una visita al infierno.

- ¡Oh, tía Emilia  -exclamó Rosina- , si recuerdo después esta historia, no podré dormirme! Pero te agradezco que me la hayas contado a la luz del sol. 

- Se supo  -prosiguió doña Emilia-  que el desconocido venía huyendo de su tierra por creer que así podría escapar a la Santa Compaña en la que había caído, pero no sabía que en tales casos es inútil hasta el atravesar los mares más anchos, y no quedó libre sino en el momento en que pudo poner en otra mano la luz que llevaba en la procesión de las ánimas. Como le sucedió a tío Pedro. Cada noche sonaban las campanas de la parroquia, aunque nadie más que él las oía, y una larga ráfaga pasaba rozando las ventanas del pazo. Era la señal, y tío Pedro se lanzaba la noche, como un hipnotizado, sin que ninguna precaución pudiese evitarlo. Hizo cerrar por fuera la puerta y la ventana de su dormitorio, que era el cuarto más alto de la torre, y no obstante, salió, sin saber él ni nadie por dónde. Si sus noches eran demoníacas, imaginaos cómo eran sus días, pasados en la angustiosa espera de aquel inesquivable tormento. Casi un mes vivió así. Al fin un día se sintió inexplicablemente más tranquilo, y aquella noche no sonaron para él las campanas de la señal. Comprendió que había dejado ya un desdichado sucesor en la Santa Compaña, sin que pudiese saber cómo ni a quién, porque los que van en ese peregrinaje macabro no se acuerdan de nada después y sólo conservan el malestar de una pesadilla. 

Desde entonces cobró horror a la oscuridad y no salió del pazo en cuanto el sol no alumbraba, en los pocos meses que aún vivió (...)"



 

 

Vemos cómo se santiguan, echándose agua bendita, las devotas mujeres en esta escena de arriba de la película de Jose Luís Cuerda, basada en la novela de W. F.F., cuando hablan entre sí de la Santa Compaña. La Iglesia, desde hace siglos y hasta hace poco, ha utilizado la muerte como arma muy eficaz para controlar (y recibir generosas prebendas, a través de las indulgencias para las ánimas del Purgatorio) a sus fieles. El cielo, el infierno, el purgatorio y la muerte, se nos imponían indecorosa e impunemente ante cualquier sospecha mínima de pecado. Una vez más, la muerte como arma para crear miedo.

Dijo Cicerón que "filosofar no es sino prepararse a morir". La máxima sabiduría seguramente esté en enseñarnos a no temer el morir y, desde luego, cambiar nuestra manera de abordar todo lo relacionado con la muerte y tratarla como algo natural, consustancial a la vida. Por eso, deberíamos ser más receptivos a querer que los espíritus de nuestros queridos familiares difuntos nos visiten,  en los cementerios ya sólo quedan los restos de una carcasa, el alma voló a su destino y, de vez en cuando, regresan a visitarnos, mientras sigamos vivos. Los muertos no deberían dar miedo a nadie sensato. De quienes realmente hemos de huir no es de los muertos, sino de los mortales y del odio que éstos pueden generarnos, pura energía negativa que sólo existe entre los vivos, y que puede convertir nuestra existencia en un infierno, el mismo en el que, todas las noches, en determinados lugares, procesionan  las almas en pena de muchos seres desgraciados.

 

 

 https://www.mtmad.es/mileniolive/milenio-live-tierra-santa-compana_18_2759955001.html

jueves, 18 de mayo de 2017

LA MUERTE: CUANDO EL ALMA ABANDONA SU CORPOREIDAD MORTAL Y ROSA.


"Y su afanoso sueño de sombras, otra vez, será el retorno a esta corporeidad mortal y rosa, donde el amor inventa su infinito."
Pedro Salinas. La voz a ti debida (1933).
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Dedicado a mi madre, Ascensión, y a mi hermano Leopoldo.





Dice la sabiduría ancestral contenida en un antiguo proverbio aborigen australiano, que "todos estamos de visita en este momento y lugar. Sólo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa...". 

Este sencillo proverbio viene a afirmar el mismo mensaje contenido en dos de los libros pioneros más famosos acerca de la muerte, escritos por médicos, en el siglo XX : "Vida después de la vida" -"Life after life"- , de Raymond A. Moody, Jr., y "La muerte: un amanecer" - "Über den tod und das leben danach" -, de la doctora suiza Elisabeth Kübler-Ross. 

El primero, el libro de Moody, fue prologado por la doctora Kübler-Ross, en su primera edición, en 1975, terminando su prefacio de esta manera: "Recomiendo el libro a todos los que mantengan abierta su mente y felicito al doctor Moody por el valor que ha demostrado al imprimir sus descubrimientos". 

Años más tarde, en 1989, se publica en España (Ediciones Luciérnaga) el conocido libro de la doctora suiza, basado en sus numerosas conferencias realizadas en Universidades de EE.UU y Europa, contando sus experiencias como psiquiatra especialista en Tanatología. 

El libro de Moody (psiquiatra y profesor de filosofía de la medicina en EE.UU.) supuso una revolución, el acercamiento desde la ciencia al fenómeno de la muerte, escrito por un científico, recopilando casos reales de pacientes en los hospitales, dándose a conocer, por vez primera, las llamadas "experiencias cercanas a la muerte". Hasta entonces, sobre la muerte, el eterno misterio de nuestra existencia, y lo que sigue tras ella, sólo teníamos la información contenida en libros milenarios, como "El libro tibetano de los muertos" o el "Libro egipcio de los muertos", que aún hoy, siguen siendo catalogados como "ciencias ocultas". 

El libro de la doctora Kübler-Ross va más allá, no quedándose sólo en la descripción pormenorizada de las experiencias de los pacientes en los hospitales. Su libro, más que eso, se considera como un verdadero bálsamo contra el dolor producido por la muerte de un ser querido. Tras su publicación en España, el libro de la doctora suiza ha sido recomendado, hasta la saciedad, por numerosos lectores que se acercaron a él tras sufrir la muerte de cerca. Entre esos lectores, me encuentro yo. 

El día 18 de Mayo de 2009, a las 12 horas, falleció nuestra madre, Ascensión. Hoy se cumplen 8 años. Su temprana, rápida e inesperada muerte, provocada por una E.L.A. (Esclerosis Lateral Amiotrófica) mal y tardíamente diagnosticada por médicos de la Clínica donde estuvo ingresada meses antes, nos provocó un inmenso dolor, que tardamos en ir asimilando. 

Recuerdo la lectura del libro de la doctora Kübler-Ross como una verdadera ayuda psicológica. Sentí esa cercanía emocional,  más aún, tras leer el párrafo donde escribe acerca de la misma enfermedad que afectó a nuestra madre: "(...) a menudo, el hecho de tener un cáncer es una bendición. No voy a minimizar los males del cáncer, pero quisiera señalar que hay cosas mil veces peores. Tengo enfermos que sufren esclerosis lateral amiotrófica, es decir, una enfermedad neurológica en la que la parálisis se instala progresivamente hasta la nuca. Estos enfermos no pueden ni respirar ni hablar. No sé si os podéis imaginar lo que significa el estar totalmente paralizado hasta la cabeza. No se puede ni escribir ni hablar ni nada. Si alguien entre vosotros conoce a personas afectadas de ese mal, hágamelo saber, pues tenemos un tablero de palabras que permite al enfermo comunicarse con vosotros".

Tras el paso de los años, el dolor va apaciguándose, y vas viendo la vida y el sentido de nuestra existencia como si de una estación de trenes se tratara, donde unos viajeros se bajan, llegando al final de su viaje, y otros se suben al mismo tren poco después, para volver a recorrer el mismo trayecto, al revés. 

Y, aunque los nuevos inquisidores de lo científico, defensores a ultranza del pensamiento materialista (los mismos que acusaron a la doctora Kübler-Ross de traicionar a su integridad científica por las manifestaciones "no-serias" vertidas en su libro, esos que afirman que sólo existe lo que se puede ver, medir, tocar y oler), defiendan lo contrario, lo más importante de éste -nuestro viaje-, y lo que le da verdadero sentido a nuestra existencia, es tener siempre fe en que nuestra corporeidad ("mortal y rosa", como escribe el poeta Salinas) no es más que el capullo de seda de una bella e inmortal mariposa. 















FUENTES:

- MOODY, RAYMOND A. JR.: VIDA DESPUÉS DE LA VIDA. EDITORIAL EDAF, TOLEDO, 1975.

-KÜBLER-ROSS, ELISABETH: LA MUERTE:UN AMANECER. EDICIONES LUCIÉRNAGA, BARCELONA, 1989.



Noelia Rodríguez Padilla.

martes, 2 de mayo de 2017

"NO TE DETENGAS", EL MENSAJE DE UN POETA (¿WALT WHITMAN?) A NOSOTROS, "LOS POETAS VIVOS".-

"Y sé que soy inmortal, sé que esta órbita mía no puede ser recorrida por un cepillo de carpintero, sé que no me desvaneceré como la espiral que en la noche traza un niño con un palo encendido".

Walt Whitman. Hojas de Hierba.

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Walter (Walt) Whitman (1819-1892) es unánimemente considerado como el mejor poeta de Estados Unidos. Aunque recientemente se ha descubierto que dejó escrita una novela , "Vida y aventuras de Jack Engle", su gran obra es "HOJAS DE HIERBA" (Leaves of Grass), obra publicada en 1855, que fue incansablemente corregida por su autor y que fue la cuarta obra maestra en una década memorable en la literatura norteamericana (La letra escarlata, de Hawthorne -1850-;  Moby Dick, de Melville -1851- ; Walden, de Thoureau -1854-; etc.).

El poema que copio más abajo es generalmente atribuido a Whitman, al igual que el famoso ¡Oh, Capitán, mi Capitán!, encumbrado a la fama gracias a la película del director Peter Weir "El Club de los Poetas Muertos" (Dead Poet Society -1989-).

 Aunque lo cierto es que dicho poema no aparece en muchas de las diversas ediciones que surgieron de Hojas de Hierba, tampoco en la que leí de la antología bilingüe que publicó Alianza Editorial, en "El libro de bolsillo". 

A pesar de ello, de no poder afirmar con rotundidad que la autoría de este poema es de Whitman, no por ello debemos dejar de admirar la belleza, resonancia y enorme trascendencia de su mensaje.














  Carpe Diem!  Aprovecha el día, no dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
   No te dejes vencer por el desaliento.

   No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

   No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
   No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

   Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
   Somos seres llenos de pasión.
   La vida es desierto y oasis.

   Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
   Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:

   Tu puedes aportar una estrofa.
   No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

   No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

   La mayoría vive en un silencio espantoso.
   No te resignes.
   Huye.
   “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

   Valora la belleza de las cosas simples.
   Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
   Eso transforma la vida en un infierno.

   Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.

   Vívela intensamente,
sin mediocridad.
   Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

   Aprende de quienes puedan enseñarte.
   Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
   La sociedad de hoy somos nosotros:
   Los “poetas vivos”.

   No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …









   
Fuente:

-WHITMAN, WALT: HOJAS DE HIERBA (LEAVES OF GRASS). ALIANZA EDITORIAL. ANTOLOGÍA BILINGÜE. MADRID, 2012.