"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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domingo, 17 de agosto de 2025

ATRÁS QUEDABAN LAS CONSTELACIONES Y LAS GALAXIAS, LOS BARRANCOS Y LOS RISCOS, LAS TROCHAS HÚMEDAS DE LOS CAMPOS GALAICOS...RETORNABA YO AL AMANECER

 Sé que soy inmortal, 

sé que esta órbita mía no puede ser eliminada por el compás del carpintero... 

Y sea que entre hoy en posesión de lo que es mío, o lo haga dentro de diez mil años o de diez millones,

 puedo tomarlo alegremente ahora o, con la misma alegria, esperar...

 Me río de lo que llamáis disolución,

 y conozco la amplitud del tiempo... 

¿Qué significa existir en una forma?

 (Damos vueltas y vueltas, todos nosotros, para volver siempre al mismo sitio.)... 

Creo que volveré a la tierra pasados cinco mil años...

Walt Whitman. 

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Y emprendimos la marcha, adentrándonos por una región meseteña de celestiales lindes, las infinitas playas de La Memoria.

César Rodríguez Docampo.

 La Ciudad de los Tiempos Infinitos.

 

 

domingo, 18 de mayo de 2025

VOLVER AL UNIVERSO

Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.

Carl Jung. 

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El célebre físico teórico Richard Feynman (1918-1988) afirmó: "La ciencia es la creencia en la ignorancia en la ignorancia de los expertos". Esta cita refleja la esencia del método científico: siempre hay más por aprender, siempre hay más por descubrir. El método científico estudia el Universo macroscópico, mientras que el cuántico se centra en el microscópico. En el mundo cuántico, ¿qué hay más allá del quarck? El fotón. Y el fotón es luz, es energía. Todo, en última instancia, se reduce a la energía. El elemento estructural del Universo no es la materia, es la energía, y ésta no se crea ni se destruye, únicamente se transforma. El tiempo es lineal en el método científico, con pasado, presente y futuro. En mecánica cuántica, es circular. Únicamente existe el presente. La eternidad en mecánica cuántica es la ausencia de pasado y futuro.

Tras la muerte, nuestro cuerpo se descompone y vuelve a formar parte del ciclo natural de la vida. Al ser polvo de estrellas prestado, al descomponerse vuelve al Universo, pero nuestra conciencia local perdura. La realidad, nuestra realidad, es un ciclo de nacimiento, amor y muerte. Estos son los tres principios básicos de nuestra vida. No hay necesidad de temor a la muerte, podemos abrazarla como una transición hacia una nueva fase de nuestra existencia.

La conciencia cuántica universal es un holograma formado por las supreconciencias, de manera que cada una tiene las propiedades de todo.Existen pruebas científicas de la existencia de una energía cuántica universal que creó el Universo y la vida. El físico Michio Kaku lo explica en su obra "La ecuación de Dios".

Un proverbio aborigen australiano reza así: "Todos estamos de paso en esta vida. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa". Mientras tanto, hasta que nos llegue la hora del regreso al Origen, desde nuestras noches oscuras del alma -esta terrenal existencia- nuestro interior más profundo sabe que ELLOS nos sonríen desde el otro lado.

 

 

Fuente: 

 -SANS SEGARRA, MANUEL: La Supraconciencia existe. Vida después de la vida. Editorial Planeta, Barcelona, 2024.

 

Noelia Rodríguez-Docampo Padilla.

 

 

 

 



 

domingo, 25 de agosto de 2024

Buen viaje, papá, hacia La Ciudad de los Tiempos Infinitos.

 Atrás quedaban las constelaciones y las galaxias, la otra vida y el Más Allá. Quedaban atrás los barrancos y los riscos, el humo de las aldeas, las trochas húmedas de los campos galaicos, y el cansado gemir de los ejes de los carros, en lotananza, al caer la tarde. Y tantas cosas... 

Retornaba yo a la Carretera de La Granja. A la finca del abuelo, el tío Conde de Bazal. Y en las límpidas aguas del estanque (tranquilo y claro contra la furia de los tiempos, espejo al que se asomaban los siervos y los amos, cada amanecer y cada tarde), en ese espejo, volví a ver mis cabellos, mi frente, el delirio de mis ojos, la naria, mis labios (más rojos que la sangre de los bueyes), el cuello, mis hombros y el estrenuo prodigio de mis sueños. Eran el reflejo de un cielo totalmente estrellado: la soberbia intangible de una quimera.

... Porque estaba amaneciendo.

"Lo que fue, será. Lo que ha de ser, ya ha sido. Y todo ocurre como si la lluvia del Cielo lo hiciese en respuesta a la plegaria del jardín sediento" (ZOHAR). 

César Rodríguez Docampo.  La Ciudad de los Tiempos Infinitos.

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Papá, te echamos muchísimo de menos. Ya partiste hacia la Ciudad de los Tiempos Infinitos, lugar del tiempo sin tiempo, que es la Eternidad. Espéranos allí. No estamos lejos, sólo al otro lado del camino. Nos volveremos a ver, sin duda. Mientras tanto, tus libros me acompañarán y me servirán de gran alivio en esta infinita soledad en la que me has dejado, en la que tu ausencia está tan presente. Te queremos muchísimo. D.E.P.

 

Noelia Rodríguez-Docampo Padilla.

jueves, 18 de mayo de 2023

EL AMOR DE UNA MIRADA QUE NO DESAPARECE

 Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.

PLATÓN. Fedón, o de la inmortalidad del alma.

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Imaginemos que el mundo sale súbitamente de la Nada. Si cerramos los ojos para escuchar, oiremos el silencio. Después, sonidos que nacen de ese silencio. Y si me valgo de mis ojos para ver la luz en todas sus formas, surgirá una configuración imponente, algo que vibra proveniente del espacio. Es el AMOR de una mirada que se apagó,  servida por los ojos del Cosmos,  aquí,  solamente en la Tierra.
               Semejante realidad no puede provenir de la NADA. Algo que empieza ahora y no en el pasado. Un pasado, que se va desvaneciendo en la memoria, tiene que ser el eco de una REALIDAD, en este caso PERSONAL, como la estela de un barco que va rezagándose en el agua hasta perderse sin, nunca jamás, desaparecer nuestro AMOR.
            
Si cerráramos los ojos para escuchar a todos nuestros difuntos o desaparecidos, oiríamos el silencio. Después, sonidos que nacen de ese silencio. Y si me valgo de mis ojos limpios para ver la luz más esplendente en todas sus formas, surgirá una configuración exquisita, algo que vibra proveniente del espacio. Es EL AMOR DE UNA MIRADA que se apagó, pero la recordamos y queremos por siempre, Ascensión Padilla Recio.
 
REQUIESCANT  IN  PACE. 
 
-César Rodríguez Docampo-
 

miércoles, 18 de mayo de 2022

TE REENCUENTRO, EMOCIONADA, EN TU RECUERDO.

 

Para mí, la única realidad es el alma.

Sherrington

                                                                     

 

 

 

 -A MI MADRE, IN MEMORIAM-

                                  

 

 

Alguien dijo que el recuerdo es el perfume del alma y que el recuerdo es, también, la presencia invisible. Cuando una persona muy querida para nosotros muere, lo último que hacemos, pasados los primeros días de duelo, es deshacernos de sus cosas personales. Y, de entre sus cosas personales, la ropa es lo que más nos hace sentirnos cerca de su ser y de su recuerdo. Cuando quieres comunicarte mentalmente con un ser querido que ya no está físicamente con nosotros, lo mejor es coger una prenda suya o un objeto en el que esta persona haya dedicado parte de su existencia. Una creación suya. Mi madre era aficionada a la pintura al óleo y, de entre todos sus cuadros, hay uno en especial, que me resulta muy apropiado para un reencuentro con ella, a través del recuerdo. Una playa, con aguas turquesas y arena blanca. Cuando lo estaba pintando, qué sensación de felicidad le producirían esos tonos suaves, tan agradables a la vista, tan placenteros. Esas horas que disfrutó pintando ese cuadro son mi felicidad ahora. Ese recuerdo me resulta ahora imborrable e indescriptible. Como decía Hellen Keller, que nació sordomuda y ciega, "lo que una vez disfrutamos nunca lo perdemos, porque todo lo que amamos se convierte en parte de nosotros mismos". A través de esta pintura, como si se tratara de un hilo invisible que conecta con la eternidad,  recuerdo a mi queridísima madre Ascensión y me reencuentro mentalmente con ella en la orilla de esta playa paradisíaca.De pronto, tomamos conciencia de un mundo vibrante y fluido de sonido, luz y color. Escucho el rumor de las olas que rompen suavemente al llegar a la orilla y veo a mi madre sonreir, disfrutando del intenso azul del agua y de la agradable brisa que acaricia su joven rostro. En la luminosidad de este paisaje de luz, mi corazón y el de ella están conectados y profundamente emocionados. Al fin me reencuentro con ella, completamente sumida en la felicidad de su recuerdo.

 

 

 


 





martes, 18 de mayo de 2021

LA ESPERANZA ESTÁ EN LAS ESTRELLAS

Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que, algún día, cada uno pueda encontrar la suya.

El Principito. Antoine de Saint-Exupéry. 

 

 La naturaleza no revela sus misterios de una vez para siempre.

Séneca. Cuestiones naturales.

 

  Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo. Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo...O infierno. No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores, entre las estrellas. Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio? ¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción. La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria.

 Arthur C. Clarke. Prólogo a 2001,Una Odisea Espacial.

 

La esperanza está en las estrellas. Tomamos la muerte para llegar a una estrella.

Vincent van Gogh.

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-A mi madre, in memoriam-

  

 

La noche estrellada sobre el Ródano (1888). Vincent van Gogh.

 

 

 

En 1937 se publicó, por vez primera, Hacedor de Estrellas (Starmaker), del escritor británico Olaf Stapledon. Esta obra comienza así:

Una noche, descorazonado, subí a la colina. Los matorrales me cerraban a menudo el camino. Abajo se ordenaban las farolas de los suburbios. Las ventanas, con las cortinas bajas, eran ojos cerrados que observaban interiormente la vida de los sueños. Más allá de la sombra del mar, latía un faro. Arriba, oscuridad. (...) Arriba, la oscuridad reveló una estrella. Una trémula flecha de luz, proyectada quién sabe cuántos miles de años atrás, ahora alcanzaba mis nervios como un punto visible, y me estremecía. (...) La inteligencia, mirando más allá del astro, no descubría ningún Hacedor de Estrellas, sólo oscuridad; ningún Amor, ningún Poder siquiera, sólo nada. Y sin embargo, el corazón parecía cantar una alabanza. (...) Pero en mi corazón yo sabía que no era así. Ni aun las frías estrellas, ni aun la totalidad del cosmos con todas sus vacías inmensidades podían convencerme de que ese nuestro preciado átomo de comunidad, que era tan imperfecto, que moriría tan pronto, no tuviese ningún significado.

La voz del narrador, en primera persona, describe su situación como de un tránsito de su alma, desde el lugar físico en que se encuentra, cerca de su casa, hacia el infinito y más allá, en una especie de viaje astral, interestelar, extracorpóreo, por el cosmos desconocido. En todo momento, su sentimiento de nostalgia de la Tierra perturbaba su experiencia viajera por otros planetas, mundos, por otras Tierras, muchas de ellas habitadas y con parecidos asombrosos a nuestro mundo. Todo se le aparecía así, siendo consciente de la enorme magnitud del espacio y tiempo en que se encontraba de viaje, en el círculo infinito del tiempo cósmico, testigo del proceso de crecimiento y madurez del propio Hacedor de Estrellas (los cosmos creados por Él eran sus juguetes). Esa es la infinitud que los hombres llaman Dios. No es de extrañar que el narrador mirara a su alrededor con la misma angustia sobrecogedora, la misma adoración humilde y muda con que los viajeros humanos que cruzan el desierto miran las estrellas nocturnas. 

Cuando el narrador finaliza su viaje astral, ya de vuelta al lugar de partida, se hace esta reflexión: ¿Y sin embargo? Miré nuestra ventana. Habíamos sido felices juntos. Habíamos descubierto o habíamos creado nuestro pequeño tesoro de comunidad, una roca solitaria en toda la agitación del mundo. Esto, no la inmensidad astronómica e hipercósmica, esto, y sólo esto, era el fundamento sólido de la existencia.

Este soñador de universos, en un principio descorazonado, termina  por reconocer y aceptar la inmensa grandeza de la humildad de su pequeño hogar que, aunque finito, es toda su existencia conocida. Esperanzado, tras su viaje por las estrellas, se pregunta si tenemos que adorar a un poder superior a nosotros, ¿no tiene sentido reverenciar al Sol y las estrellas? Y se acuerda de las palabras escritas por Vincent van Gogh, en una de sus cartas a su hermano Theo: Tengo...una terrible necesidad...¿diré la palabra?...de religión. Entonces salgo por la noche y pinto las estrellas.

 











Fuentes:


-C.Clarke, Arthur: 2001, Una Odisea Espacial. Ediciones Plaza y Janés, Barcelona, 1997.

-STAPLEDON, OLAF: HACEDOR DE ESTRELLAS. CLÁSICOS MINOTAURO. EDICIONES MINOTAURO, BARCELONA, 2008.


lunes, 18 de mayo de 2020

A QUIENES NOS ESPERAN, MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS

Os espero: No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
San Agustín.

Hemos amado con demasiado fervor a las estrellas para temer a la noche.
Epitafio en la lápida mortuoria de dos astrónomos aficionados.
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----A MI MADRE----








Betelgeuse, imagen capturada desde el radiotelescopio ALMA.




 Betelgeuse, "el hombro del gigante" Orión, el fiel pastor de anchos hombros representado en el cielo, guardián de las estrellas para los antiguos babilonios, se muere. Y este proceso comenzó en  la época en que el hombre en la tierra era cazador-recolector, es decir, desde hace unos diez mil años, cuando se pasó del Paleolítico al Neolítico. Ha acompañado a la humanidad desde los comienzos. Nació poco antes que el hombre (a escala universal) y ya está a punto de morir. En algún momento entre hoy y los próximos cien mil años, la estrella se consumirá y estallará. Como si se tratase de una flor entre dos abismos. La explosión la convertirá en una hermosa nebulosa, creando átomos de oro y plomo. La amiga de los exploradores habrá llegado al final de su camino.
Los seres humanos, nacidos en definitiva de las estrellas y que de momento estamos habitando ahora un mundo llamado Tierra, hemos iniciado el largo viaje de regreso a casa. Las estrellas, esos soles poderosos a años luz de distancia en la infinitud del cosmos, nos aguardan al final de nuestro viaje. Desde la infinidad de lo muy pequeño hacia la infinidad de lo muy grande, la vida continuará sin nosotros. Estaremos lejos, pero nuestras almas, eternas viajeras, se habrán reencontrado  con aquellos que llegaron antes que nosotros y que, esperantes, sabedores de que, más tarde o más temprano - el tiempo es una ilusión-, al igual que las estrellas, nos consumiremos y nuestro ser pasará a fundirse en la bellísima y fantasmal luminosidad de las nebulosas.


jueves, 28 de noviembre de 2019

AL FONDO DE MI TUMBA VERÁS EL MAR



Agitada mariposa,
también yo estoy hecho
de un polvo que se desvanece.
Kobayashi Issa (1763-1827).

Todos vamos allá: se agita en la urna
el lote que pronto o tarde nos embarque
con dirección al eterno exilio.
Horacio.

El alma es más antigua que el cuerpo.
Platón. Timeo. 
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Sea and Sky. 
 J.M.W. Turner (1825-1830).




A mi primo Paco Padilla Ramos, in memoriam.




Dicen que, cuando alguien muere, su ser vuelve a pertenecer a la eternidad, al mismo tiempo que el sello de tristeza -especialmente profundo cuando el que muere es una persona muy joven- imprime en los rostros y en los corazones de quienes le conocieron y amaron una orografía de dolor inequívoca. En nuestra cultura occidental, no estamos preparados para la muerte, a pesar de ser el tema más importante de nuestra existencia. En uno de los célebres ensayos de Michel de Montaigne (1533-1592) -aquel enorme humanista que optó por retirarse de la vida pública y que convirtió el torreón de su castillo y su amada biblioteca en su particular santuario de fructífera felicidad-, titulado "De cómo filosofar es aprender a morir" (páginas 122 a 138 en la edición de sus ensayos completos publicada por ediciones Cátedra), se hace un importante alegato contra el temor a la muerte: "No sabemos dónde nos espera la muerte; esperémosla en cualquier lugar(...). Toda la sabiduría y el discernimiento del mundo se reduce al fin a este punto, a enseñarnos a no temer el morir (...). El desprecio a la muerte proporciona a nuestra vida una dulce tranquilidad ". El filósofo alemán Richard Wisser, en un artículo suyo publicado en los años sesenta, titulado "Muerte e inmortalidad en el sentir de Platón", dice acerca de la muerte que "el esquivarla, el eludirla, no sería vencer a la muerte, no sería vencer a la muerte sino echar a perder la propia vida (...). Sócrates, el gran mártir de la filosofía por su fe hacia lo que pensaba, aceptó la muerte mediante veneno y desechó toda posibilidad de fuga, en su esperanza de una vida más allá de la muerte corporal. Lo extraordinario de esta situación despierta entre sus amigos una actitud especial, descrita como un estado maravilloso hasta ahora nunca experimentado: una mezcla de alegría y tristeza, de esperanza y desesperación, en cuanto a la conservación de la razón filosófica a la vista de la muerte y a la conservación de la esperanza filosófica más allá de la muerte (...). Sócrates se refiere al antiguo dogma órfico-pitagórico de la migración del alma. Proyectando el concepto religioso de la migración del alma -es decir, la vuelta después del tránsito-, se llega a la conclusión de que debe existir algo que es fundamento de todo ser y devenir, de todo volver a ser y volver a devenir (...). Son peldaños de transición incluidos en un círculo infinito que no puede convertirse en línea, por poseer un único principio y un fin también único. Tal círculo no puede permitir nunca la muerte total como estado final. Si se aplica este concepto al sentido mitológico del alma, resulta que el lugar mitológico, el lugar de transición para el cambio en forma de círculo del alma migratoria, es el "Hades" (...). Un análisis etimológico de la palabra Hades, según Sócrates, permite reconocer que con ella se quiere indicar la casa de Dios, del A-ides, del Invisible (...)". 
En cuanto seres corpóreos, somos ceniza de estrellas. Ese es nuestro origen (cósmico) y ese es nuestro final. Como la más delicada de las mariposas, estamos hechos de un polvo que se desvanece, poco a poco, con la seguridad de que es mejor ser que no ser, volar un instante que no volar nunca. Y, como el ave Fénix, cuyas cenizas siempre resurgen, volveremos a encontrarnos en mejores circunstancias o en otras vidas, porque el alma es eterna y la muerte es sólo una ilusión. Mientras tanto, desde mi tumba, mi ser a lo lejos seguirá oyendo el rumor de las olas y a mi joven rostro seguirá acariciando la suave brisa de mi querido mar.









Fuentes:

-Montaigne, Michel: Ensayos completos. Biblioteca Avrea. Ediciones Cátedra, Madrid, 2016.

-Satz, Mario: El alfabeto alado. Acantilado, Barcelona, 2019. 

-Wisser, Richard: Muerte e inmortalidad en el sentir de Platón. Revista Folia Humanística, tomo V, número 54. Editorial Glarma, Barcelona, Junio de 1967. 

-Nhat Hanh, Thich: La muerte es una ilusión. Colección Zenith. Editorial Planeta, 2018.


Noelia Rodríguez Padilla. 

sábado, 18 de mayo de 2019

A UN SER INOLVIDABLE


Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.
Honoré de Balzac
 

De todas las hojas caídas, solo una intenta volver a su lugar: la mariposa.
Basho

La muerte es un nuevo amanecer hacia el que vamos volando.
Mario Satz. El alfabeto alado.  
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Hoy se cumplen diez años de su muerte, pero el transcurso del tiempo  -esa ficción inventada por el hombre, que no existe más que en nuestro cerebro-  no afecta al recuerdo imborrable de un ser tan querido como una madre. Como en la bellísima canción Alfonsina y el Mar, un lunes 18 de Mayo de 2009, su voz se apagó, arrullada en el canto de las caracolas marinas. Y, aunque en el hipocampo de nuestro ser material, que es donde se edita la película de nuestra vida -ese vuelo de Ícaro que siempre terminará convertido en ceniza (cubierto por sábanas terrosas y un edredón de musgos escardados)-,  por mucho tiempo que pase, éste nunca llenará de arrugas el recuerdo, el cariño y agradecimiento que siempre guardará nuestro corazón hacia ella. Miro a nuestro alrededor y sigo comprobando que una madre es insustituible. Su ser, inolvidable, es y será como la flor humilde y silenciosa que siempre brota en todas las primaveras.






 SOY ESA FLOR

Tu vida es un gran río,va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.

Cuando creces me arrastras y me muero en tu seno,
cuando secas me muero poco a poco en el cieno;

Pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.

Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.

Alfonsina Storni (1892-1938).

viernes, 18 de mayo de 2018

A NUESTRA MADRE, ASCENSIÓN: DESDE ESTA ORILLA DE NUESTRA EXISTENCIA, NUESTROS CORAZONES SUEÑAN CON EL BELLÍSIMO AMANECER DE TU PRIMAVERA ETERNA.

"Lo único que vive eternamente es el amor".
Elisabeth Kübler-Ross. La rueda de la vida.

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Existe una tierra de puro deleite
donde reinan los santos inmortales;
el día infinito excluye a la noche,
y los placeres erradican el dolor.

Allí mora la primavera eterna
y flores que jamás se marchitan.

La muerte, como un estrecho mar, separa
esta tierra celestial de la nuestra.

Isaac Watts. La esperanza del Cielo hace fácil la muerte.











domingo, 6 de mayo de 2018

UBI SUNT?

¿Dónde están?

Según antigua costumbre del campo gallego, cada cual daba al muerto recados para el otro mundo o le recordaba episodios vividos en común o le expresaba su cariño. Para esta vieja raza celta, inmemorialmente espiritualista, el alma del que se va está aún allí, entre ellos, escuchándolos con la tristeza de la separación, anotando en su memoria turbada los encargos de los que se quedan, murmurando un "¡adiós, adiós!", que cada uno oye dentro de sí como una respuesta. El candor del pueblo da un acento especial a su idea de que la muerte no es desaparecer, sino ausentarse.
Wenceslao Fernández Flórez. El Bosque Animado. 

Con miembros firmes y cerebros brillantes
el alma vieja emprende el camino de nuevo
John Masefield. Cranston y Williams. 

Llévame de lo irreal a lo real.
Llévame de la oscuridad a la luz.
Llévame de la muerte a la inmortalidad.
Upanishads. 

Las almas (mónadas) deben volver a sumergirse en la sustancia absoluta de donde emergieron
El Zohar.

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"Zozo", junto a la tumba de su dueño. 


 La idea de la reencarnación aparece frecuentemente en el pensamiento occidental fuera de cualquier contexto religioso. Comenzando por Pitágoras y Platón, personas como David Hume, Ralph Waldo Emerson, Henry Thoreau, Benjamin Franklin, J.W. von Goethe, creían en la reencarnación. Goethe escribió en De Song of the Spirits over the Waters:

El alma del hombre es como el agua;
del Cielo vino,
al Cielo se elevó,
y después retornará a la Tierra,
alternando por siempre jamás.

Y Franklin escribió para su propio epitafio, cuando sólo contaba veintidós años:

 El cuerpo de B. Franklin,
Impresor,
como la cubierta de un viejo libro,
sus contenidos desgarrados
y
despojados de sus letras y sus adornos,
yace aquí,
alimento de gusanos,
pero la Obra no se perderá,
pues, como él creyó,
aparecerá una vez más
en una nueva y más elegante edición
revisada y corregida
por el Autor.

 
¿Existe un alma capaz de sobrevivir a la muerte y de transmigrar de un cuerpo a otro? Aparece una entidad silimar al alma, la mónada cuántica, que media en la reencarnación. Tanto la idea cristiana de la eternidad en el cielo como la idea oriental de la liberación se refieren, en esencia, a una escena de inmortalidad del alma.
La mónada no puede hacer registros de vidas encarnadas, porque es inmutable. Dice el filósofo Ken Wilber acerca de esto: "Es el alma (mónada), y no la mente, la que transmigra. De ahí que el hecho de que la reencarnación no se pueda demostrar apelando al recuerdo de vidas pasadas es exactamente lo que cabria esperar: los recuerdos concretos, las ideas, los conocimientos, etc., pertenecen a la mente, y no transmigran. Todo eso queda detrás, con el cuerpo, en el momento de morir. Quizás unos cuantos recuerdos concretos puedan escabullirse de vez en cuando, como en los casos registrados por el profesor Ian Stevenson y otros, pero se trataría más bien de la excepción más de la regla. Lo que transmigra es el alma, y el alma no es un conjunto de recuerdos, de ideas y de creencias".
En las culturas donde se acepta la reencarnación el miedo a la muerte se debilita considerablemente. La persona sabe que no morirá, sino que regresará. En definitiva, la muerte se contempla como un largo sueño. El poeta Walt Whitman, un experto en la reencarnación, expresaba así el mismo sentimiento:


Sé que soy inmortal,
sé que esta órbita mía no puede ser eliminada por el compás del carpintero...
Y sea que entre hoy en posesión de lo que es mío, o lo haga dentro de diez mil años o de diez millones,
puedo tomarlo alegremente ahora o, con la misma alegría, esperar...
Me río de lo que llamáis disolución
y conozco la amplitud del tiempo...
¿Qué significa existir en una forma?
(Damos vueltas y vueltas, todos nosotros, para volver siempre al mismo sitio.)...
Creo que volveré a la tierra pasados cinco mil años...






Fuentes:

-Dr. Amit Goswami: La Física del Alma. Ediciones Obelisco, Barcelona, 2008.




 

jueves, 18 de mayo de 2017

LA MUERTE: CUANDO EL ALMA ABANDONA SU CORPOREIDAD MORTAL Y ROSA.


"Y su afanoso sueño de sombras, otra vez, será el retorno a esta corporeidad mortal y rosa, donde el amor inventa su infinito."
Pedro Salinas. La voz a ti debida (1933).
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Dedicado a mi madre, Ascensión, y a mi hermano Leopoldo.





Dice la sabiduría ancestral contenida en un antiguo proverbio aborigen australiano, que "todos estamos de visita en este momento y lugar. Sólo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa...". 

Este sencillo proverbio viene a afirmar el mismo mensaje contenido en dos de los libros pioneros más famosos acerca de la muerte, escritos por médicos, en el siglo XX : "Vida después de la vida" -"Life after life"- , de Raymond A. Moody, Jr., y "La muerte: un amanecer" - "Über den tod und das leben danach" -, de la doctora suiza Elisabeth Kübler-Ross. 

El primero, el libro de Moody, fue prologado por la doctora Kübler-Ross, en su primera edición, en 1975, terminando su prefacio de esta manera: "Recomiendo el libro a todos los que mantengan abierta su mente y felicito al doctor Moody por el valor que ha demostrado al imprimir sus descubrimientos". 

Años más tarde, en 1989, se publica en España (Ediciones Luciérnaga) el conocido libro de la doctora suiza, basado en sus numerosas conferencias realizadas en Universidades de EE.UU y Europa, contando sus experiencias como psiquiatra especialista en Tanatología. 

El libro de Moody (psiquiatra y profesor de filosofía de la medicina en EE.UU.) supuso una revolución, el acercamiento desde la ciencia al fenómeno de la muerte, escrito por un científico, recopilando casos reales de pacientes en los hospitales, dándose a conocer, por vez primera, las llamadas "experiencias cercanas a la muerte". Hasta entonces, sobre la muerte, el eterno misterio de nuestra existencia, y lo que sigue tras ella, sólo teníamos la información contenida en libros milenarios, como "El libro tibetano de los muertos" o el "Libro egipcio de los muertos", que aún hoy, siguen siendo catalogados como "ciencias ocultas". 

El libro de la doctora Kübler-Ross va más allá, no quedándose sólo en la descripción pormenorizada de las experiencias de los pacientes en los hospitales. Su libro, más que eso, se considera como un verdadero bálsamo contra el dolor producido por la muerte de un ser querido. Tras su publicación en España, el libro de la doctora suiza ha sido recomendado, hasta la saciedad, por numerosos lectores que se acercaron a él tras sufrir la muerte de cerca. Entre esos lectores, me encuentro yo. 

El día 18 de Mayo de 2009, a las 12 horas, falleció nuestra madre, Ascensión. Hoy se cumplen 8 años. Su temprana, rápida e inesperada muerte, provocada por una E.L.A. (Esclerosis Lateral Amiotrófica) mal y tardíamente diagnosticada por médicos de la Clínica donde estuvo ingresada meses antes, nos provocó un inmenso dolor, que tardamos en ir asimilando. 

Recuerdo la lectura del libro de la doctora Kübler-Ross como una verdadera ayuda psicológica. Sentí esa cercanía emocional,  más aún, tras leer el párrafo donde escribe acerca de la misma enfermedad que afectó a nuestra madre: "(...) a menudo, el hecho de tener un cáncer es una bendición. No voy a minimizar los males del cáncer, pero quisiera señalar que hay cosas mil veces peores. Tengo enfermos que sufren esclerosis lateral amiotrófica, es decir, una enfermedad neurológica en la que la parálisis se instala progresivamente hasta la nuca. Estos enfermos no pueden ni respirar ni hablar. No sé si os podéis imaginar lo que significa el estar totalmente paralizado hasta la cabeza. No se puede ni escribir ni hablar ni nada. Si alguien entre vosotros conoce a personas afectadas de ese mal, hágamelo saber, pues tenemos un tablero de palabras que permite al enfermo comunicarse con vosotros".

Tras el paso de los años, el dolor va apaciguándose, y vas viendo la vida y el sentido de nuestra existencia como si de una estación de trenes se tratara, donde unos viajeros se bajan, llegando al final de su viaje, y otros se suben al mismo tren poco después, para volver a recorrer el mismo trayecto, al revés. 

Y, aunque los nuevos inquisidores de lo científico, defensores a ultranza del pensamiento materialista (los mismos que acusaron a la doctora Kübler-Ross de traicionar a su integridad científica por las manifestaciones "no-serias" vertidas en su libro, esos que afirman que sólo existe lo que se puede ver, medir, tocar y oler), defiendan lo contrario, lo más importante de éste -nuestro viaje-, y lo que le da verdadero sentido a nuestra existencia, es tener siempre fe en que nuestra corporeidad ("mortal y rosa", como escribe el poeta Salinas) no es más que el capullo de seda de una bella e inmortal mariposa. 















FUENTES:

- MOODY, RAYMOND A. JR.: VIDA DESPUÉS DE LA VIDA. EDITORIAL EDAF, TOLEDO, 1975.

-KÜBLER-ROSS, ELISABETH: LA MUERTE:UN AMANECER. EDICIONES LUCIÉRNAGA, BARCELONA, 1989.



Noelia Rodríguez Padilla.

martes, 2 de mayo de 2017

"NO TE DETENGAS", EL MENSAJE DE UN POETA (¿WALT WHITMAN?) A NOSOTROS, "LOS POETAS VIVOS".-

"Y sé que soy inmortal, sé que esta órbita mía no puede ser recorrida por un cepillo de carpintero, sé que no me desvaneceré como la espiral que en la noche traza un niño con un palo encendido".

Walt Whitman. Hojas de Hierba.

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Walter (Walt) Whitman (1819-1892) es unánimemente considerado como el mejor poeta de Estados Unidos. Aunque recientemente se ha descubierto que dejó escrita una novela , "Vida y aventuras de Jack Engle", su gran obra es "HOJAS DE HIERBA" (Leaves of Grass), obra publicada en 1855, que fue incansablemente corregida por su autor y que fue la cuarta obra maestra en una década memorable en la literatura norteamericana (La letra escarlata, de Hawthorne -1850-;  Moby Dick, de Melville -1851- ; Walden, de Thoureau -1854-; etc.).

El poema que copio más abajo es generalmente atribuido a Whitman, al igual que el famoso ¡Oh, Capitán, mi Capitán!, encumbrado a la fama gracias a la película del director Peter Weir "El Club de los Poetas Muertos" (Dead Poet Society -1989-).

 Aunque lo cierto es que dicho poema no aparece en muchas de las diversas ediciones que surgieron de Hojas de Hierba, tampoco en la que leí de la antología bilingüe que publicó Alianza Editorial, en "El libro de bolsillo". 

A pesar de ello, de no poder afirmar con rotundidad que la autoría de este poema es de Whitman, no por ello debemos dejar de admirar la belleza, resonancia y enorme trascendencia de su mensaje.














  Carpe Diem!  Aprovecha el día, no dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
   No te dejes vencer por el desaliento.

   No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

   No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
   No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

   Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
   Somos seres llenos de pasión.
   La vida es desierto y oasis.

   Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
   Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:

   Tu puedes aportar una estrofa.
   No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

   No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

   La mayoría vive en un silencio espantoso.
   No te resignes.
   Huye.
   “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

   Valora la belleza de las cosas simples.
   Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
   Eso transforma la vida en un infierno.

   Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.

   Vívela intensamente,
sin mediocridad.
   Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

   Aprende de quienes puedan enseñarte.
   Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
   La sociedad de hoy somos nosotros:
   Los “poetas vivos”.

   No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …









   
Fuente:

-WHITMAN, WALT: HOJAS DE HIERBA (LEAVES OF GRASS). ALIANZA EDITORIAL. ANTOLOGÍA BILINGÜE. MADRID, 2012.