Sé que soy inmortal,
sé que esta órbita mía no puede ser eliminada por el compás del carpintero...
Y sea que entre hoy en posesión de lo que es mío, o lo haga dentro de diez mil años o de diez millones,
puedo tomarlo alegremente ahora o, con la misma alegria, esperar...
Me río de lo que llamáis disolución,
y conozco la amplitud del tiempo...
¿Qué significa existir en una forma?
(Damos vueltas y vueltas, todos nosotros, para volver siempre al mismo sitio.)...
Creo que volveré a la tierra pasados cinco mil años...
Walt Whitman.
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Y emprendimos la marcha, adentrándonos por una región meseteña de celestiales lindes, las infinitas playas de La Memoria.
César Rodríguez Docampo.
La Ciudad de los Tiempos Infinitos.
