"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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sábado, 18 de mayo de 2024

SOMOS FRAGMENTOS DE ETERNIDAD

 Algún día,cuando hayamos dominado los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, aprenderemos a utilizar las energías del amor a Dios. Entonces, por segunda vez en la historia del mundo, la humanidad habrá descubierto el fuego.

Pierre Teilhard de Chardin.

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  --- A MI MADRE Y TODOS MIS SERES QUERIDOS, IN MEMORIAM ---


 

 

El 30 de Junio de 1962, los eminentísimos y reverendísimos Padres del Santo Oficio de la Iglesia publicaron un Decreto contra la obra del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) en el que se decía lo siguiente: 

 

 Ciertas obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, editadas después de la muerte del autor, se divulgan con no pequeño éxito.

No juzgando lo que pertenece a las ciencias positivas, está suficientemente claro que, en materia filosófica y teológica, en tales obras abundan ambigüedades y errores graves que ofenden a la doctrina católica.

Por lo que los eminentísimos y reverendísimos miembros de la "Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio exhortan a todos los ordinarios, superiores de institutos religiosos y rectores de seminarios y universidades, a que preserven eficazmente los espíritus, sobre todo de los jóvenes, de los peligros que entrañan las obras del P. Teilhard de Chardin y de sus secuaces.

Dado en Roma, en el Palacio del Santo Oficio, el 30 de junio de 1962.

 

 

Este mandato,proveniente del antiguo Tribunal de la Inquisición de la Iglesia, que tantas barbaridades e injusticias cometió a lo largo de su temible historial, desde su creación, tuvo poco recorrido, afortunadamente. Pierre Teilhard de Chardin, sobrino-nieto de Voltaire, como buen francés supo añadir unas gotas de sangre jacobina a sus opositores del Santo Oficio y siguió con sus escritos y sus investigaciones. Definió el PUNTO OMEGA como el punto más alto de la evolución de la consciencia, considerándolo como "el fin último de la misma", y creó el concepto de la NOOSFERA,como la existencia de una especie de red neuronal terrestre conectada entre todos los seres vivos, a través de pulsos electromagnéticos. Para Teilhard de Chardin, el Universo es una evolución que va hacia el Espíritu, y la Razón y la Fe no son antagónicas, sino complementarias. En la materia hay algo más que lo que la ciencia ha entendido por materia. Concibe la ciencia como una transformación de la vista, necesaria para encontrar la profundidad y sus conexiones.Llegó a decir que "el verdadero nombre de la Adoración es la investigación". Fue silenciado por la Iglesia,pero a su muerte, su legado no pasa a la Orden de los Jesuitas, sino a su secretaria,una laica a la que conocía bien, y ella,que no tiene votos de pobreza, castidad y muchísimo menos de la traidora obediencia, no tiene que obedecer al ndex,ni a la Curia ni al Vaticano, y empieza a publicar los escritos de Teilhard en 1960. Su obra científica fue muy importante, tanto como la filosófica. Unificó ciencia,filosofía y mística. En la Iglesia católica, que sigue aún conservando gran parte de sus miserias y ruindad en todo lo que le rodea (incluidos sacerdotes, monjas y demás personal que conviven entre enormes muros de piedra en los que nunca estuvo Dios -tan sólo su silencio-) aún recelan de el eminente pensamiento de este filósofo. Será porque se niegan a reconocer que somos polvo de estrellas y que sus ideas y teorías sobre la evolución y el origen del Cosmos se reducen a lo que dice la Biblia y poco más en ciertas obras que nunca tuvieron el coraje y la valentía de romper la tiránica obediencia a las normas eclesiásticas y que fueron escritas,mucho tiempo atrás, por quienes sólo tenían una visión parcial y sesgada del mundo que les rodeaba. El pensamiento de Teilhard de Chardin está ahora más vivo que nunca, muy que les pese a los eminentísimos y reverendísimos miembros de la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio.

 N.R.P.




P.T. de Chardin.

 

 

 

 

 

Obra de teatro  EL CORAZÓN DE LA MATERIA:

martes, 18 de mayo de 2021

LA ESPERANZA ESTÁ EN LAS ESTRELLAS

Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que, algún día, cada uno pueda encontrar la suya.

El Principito. Antoine de Saint-Exupéry. 

 

 La naturaleza no revela sus misterios de una vez para siempre.

Séneca. Cuestiones naturales.

 

  Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo. Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo...O infierno. No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores, entre las estrellas. Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio? ¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción. La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria.

 Arthur C. Clarke. Prólogo a 2001,Una Odisea Espacial.

 

La esperanza está en las estrellas. Tomamos la muerte para llegar a una estrella.

Vincent van Gogh.

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-A mi madre, in memoriam-

  

 

La noche estrellada sobre el Ródano (1888). Vincent van Gogh.

 

 

 

En 1937 se publicó, por vez primera, Hacedor de Estrellas (Starmaker), del escritor británico Olaf Stapledon. Esta obra comienza así:

Una noche, descorazonado, subí a la colina. Los matorrales me cerraban a menudo el camino. Abajo se ordenaban las farolas de los suburbios. Las ventanas, con las cortinas bajas, eran ojos cerrados que observaban interiormente la vida de los sueños. Más allá de la sombra del mar, latía un faro. Arriba, oscuridad. (...) Arriba, la oscuridad reveló una estrella. Una trémula flecha de luz, proyectada quién sabe cuántos miles de años atrás, ahora alcanzaba mis nervios como un punto visible, y me estremecía. (...) La inteligencia, mirando más allá del astro, no descubría ningún Hacedor de Estrellas, sólo oscuridad; ningún Amor, ningún Poder siquiera, sólo nada. Y sin embargo, el corazón parecía cantar una alabanza. (...) Pero en mi corazón yo sabía que no era así. Ni aun las frías estrellas, ni aun la totalidad del cosmos con todas sus vacías inmensidades podían convencerme de que ese nuestro preciado átomo de comunidad, que era tan imperfecto, que moriría tan pronto, no tuviese ningún significado.

La voz del narrador, en primera persona, describe su situación como de un tránsito de su alma, desde el lugar físico en que se encuentra, cerca de su casa, hacia el infinito y más allá, en una especie de viaje astral, interestelar, extracorpóreo, por el cosmos desconocido. En todo momento, su sentimiento de nostalgia de la Tierra perturbaba su experiencia viajera por otros planetas, mundos, por otras Tierras, muchas de ellas habitadas y con parecidos asombrosos a nuestro mundo. Todo se le aparecía así, siendo consciente de la enorme magnitud del espacio y tiempo en que se encontraba de viaje, en el círculo infinito del tiempo cósmico, testigo del proceso de crecimiento y madurez del propio Hacedor de Estrellas (los cosmos creados por Él eran sus juguetes). Esa es la infinitud que los hombres llaman Dios. No es de extrañar que el narrador mirara a su alrededor con la misma angustia sobrecogedora, la misma adoración humilde y muda con que los viajeros humanos que cruzan el desierto miran las estrellas nocturnas. 

Cuando el narrador finaliza su viaje astral, ya de vuelta al lugar de partida, se hace esta reflexión: ¿Y sin embargo? Miré nuestra ventana. Habíamos sido felices juntos. Habíamos descubierto o habíamos creado nuestro pequeño tesoro de comunidad, una roca solitaria en toda la agitación del mundo. Esto, no la inmensidad astronómica e hipercósmica, esto, y sólo esto, era el fundamento sólido de la existencia.

Este soñador de universos, en un principio descorazonado, termina  por reconocer y aceptar la inmensa grandeza de la humildad de su pequeño hogar que, aunque finito, es toda su existencia conocida. Esperanzado, tras su viaje por las estrellas, se pregunta si tenemos que adorar a un poder superior a nosotros, ¿no tiene sentido reverenciar al Sol y las estrellas? Y se acuerda de las palabras escritas por Vincent van Gogh, en una de sus cartas a su hermano Theo: Tengo...una terrible necesidad...¿diré la palabra?...de religión. Entonces salgo por la noche y pinto las estrellas.

 











Fuentes:


-C.Clarke, Arthur: 2001, Una Odisea Espacial. Ediciones Plaza y Janés, Barcelona, 1997.

-STAPLEDON, OLAF: HACEDOR DE ESTRELLAS. CLÁSICOS MINOTAURO. EDICIONES MINOTAURO, BARCELONA, 2008.


sábado, 9 de julio de 2016

LA ENCINA DE CÓSIMO.

 "Cósimo miraba el mundo desde el árbol : todo, visto desde allá arriba, era distinto, y eso ya era una diversión."
El Barón Rampante. Italo Calvino.

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Cósimo Piovasco de Rondó, el célebre "barón rampante" de Italo Calvino, un buen día, a la edad de doce años, decidió trepar a lo alto de una encina situada junto a su casa, y desde entonces, no volvió a bajar de los árboles. Para Cósimo, su hogar estaba en las alturas, junto a las ramas más altas. Allí vivió el resto de los días de su vida y allí pretendió constituir la imaginaria República de Arbórea, "habitada por hombres justos".

 La encina es considerada un árbol sagrado en muchos lugares, símbolo de potencia, longevidad y solidez. Quizás el escritor cubano-italiano Italo Calvino, ingeniero agrónomo, escogió este árbol por su carga simbólica, para resaltar y dar más énfasis a la tozudez y originalidad del modo de vida escogido por su personaje.

 En su libro "COSMOS", en el capítulo titulado "Una voz en la fuga cósmica", Carl Sagan escribe  sobre el particular parentesco existente entre los humanos y los árboles. Y se refiere específicamente a una encina. En la página treinta y tres dice: "Una encina y yo estamos hechos de la misma sustancia. Si retrocedemos lo suficiente, nos encontramos con un antepasado común".





















Más adelante, en la página treinta y cinco dice lo siguiente: "Las personas tenemos un aspecto diferente al de un árbol. No hay duda que percibimos el mundo de modo diferente a como lo hace un árbol. Pero en el fondo de todo, en el núcleo molecular de la vida, los árboles y nosotros somos esencialmente idénticos".












Ese sentimiento o sensación de identidad con la encina es lo que hizo que el célebre personaje salido de la imaginación de Italo Calvino trepara a lo alto y se hermanara con sus ramas el resto de sus días.

Al "barón rampante" no sólo le sirvió para ver bien la tierra, manteniendo esa distancia tan necesaria. También le sirvió para sentir más cerca al Gran Arquitecto del Universo, el mismo Creador de árboles y hombres.













Fuentes:

-Calvino, Italo: EL BARÓN RAMPANTE. Editorial Bruguera. Barcelona, 1980.
-Sagan, Carl: COSMOS. Editorial Planeta. Barcelona, 2009.





lunes, 2 de noviembre de 2015

EL HOMBRE ES UN ANIMAL FUNERARIO (ESPIRITUAL).

"No somos seres humanos con una experiencia espiritual. Somos seres espirituales con una experiencia humana."
Pierre Teilhard de Chardin. 


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Una de las cosas que convierte al hombre en ser racional, en un animal que piensa, y lo distingue claramente del resto de los animales es el hecho de que entierra a sus muertos. Se ha podido comprobar que ya los neandertales  enterraban a sus muertos. Cuenta Julien Ries -sacerdote, antropólogo e historiador de las religiones, fallecido en 2013, que muchas veces reivindicó el pensamiento científico de Teilhard de Chardin (sobrino nieto de Voltaire)- en su libro "El Símbolo Sagrado" que "los primeros ritos funerarios son el signo de una conciencia del misterio de la vida y de la supervivencia tras la muerte: se trata de una conciencia religiosa que podemos adivinar ya al final del recorrido del homo erectus. La presencia de tumbas muestra que los vivos se ocupan de sus difuntos, a los que se sienten ligados por sentimientos de afecto y a los que quieren asegurar una existencia post mortem, como demuestran las atenciones y los objetos revelados por las tumbas. La experiencia religiosa está ligada a esa memoria y a esa conciencia. Ahí se encuentra el origen de la formación de las primeras tradiciones religiosas". 
El Universo está en constante evolución hacia lo espiritual. Lo dijo y defendió el gran paleontólogo francés Pierre Teilhard de Chardin. Y esta evolución hasta el "punto omega" (el nivel más alto de la evolución de la consciencia) significa que el Universo tiene un sentido, el mismo sentido por el que el hombre, desde su etapa  neandertal, entierra a sus muertos.








El rito funerario, en nueve religiones.











FUENTES:

http://elpais.com/elpais/2015/10/30/media/1446240982_764588.html


http://elpais.com/elpais/2015/10/20/ciencia/1445363532_639418.html


http://www.diariosur.es/20090104/opinion/animales-funerarios-20090104.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/26/actualidad/1364258178_780644.html

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Pierre_Teilhard_de_Chardin




n.r.p.