"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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domingo, 25 de febrero de 2018

SIDONIE GABRIELLE COLETTE, ESPÍRITU LIBRE DE LAS LETRAS FRANCESAS.



"Un bloque compacto de volúmenes construidos en un formato único: novelas cortas y ensayos, traducidos mediante una tipografía única: así, y únicamente así, puede un escritor, al final de su larga carrera, calcular el peso exacto de lo que ha realizado. Únicamente allí puede su ánimo regocijarse y empezar su angustia. Durante largo tiempo anhelé estas emociones contradictorias. Se hicieron esperar; tenía que trabajar al azar de la inspiración y también bajo el rigor de la necesidad, abrazar temas fortuitos...Condiciones todas ellas que exponen a un escritor a la carencia de cohesión y a no ser ni muy afortunado en el hallazgo y selección de palabras.
Al adoptar por cuenta de otros la obligación y la costumbre de escribir, ¿habría encontrado en ello con qué justificar mi carrera? La primera recompensa me llegó del público y de los escritores de oficio, cuando aquél me leyó y cuando éstos me trataron como a un igual.
Existe una tentación -la conozco muy bien- que el escritor maduro debe reprimir con grandes esfuerzos, a fin de no sucumbir. Ya lúcido, armado de severidad, apto para juzgar su obra, se halla preparado para realizar amputaciones en ésta, dispuesto a cortar sin compasión, a enderezar sin complacencia. Se siente probo, su placer es la poda, su deseo es merecer algo más de respeto y algo menos de adulación. Una coqueta que se siente envejecer sube un poquitín más el tul que cubre su garganta...
Pero yo no me atrevo a esto, ni quiero poner en mis obras antiguas la mano que supo escribirlas y que, sin duda alguna, sería torpe al corregirlas; conservarán todas las huellas del tiempo, del error, del apresuramiento. Frescas aquí, más allá manchadas, que sus máculas atestigüen su edad, mi larga labor y la honorable evolución que transforma a un escritor audaz en un crítico timorato. Por lo menos, los cortes, las modificaciones que he establecido, las he realizado con conocimiento de causa, y deseo se respete en venideras ediciones.
En Mi aprendizaje conté cómo, al cabo de unos dos años de matrimonio, es decir, hacia 1891, monsieur Willy me dijo un día:
-Tendrías que escribir algo acerca de tus recuerdos de la escuela primaria...Tal vez podría aprovecharlos. No te dé miedo incluir detalles picantes...
Este hombre singular y todavía mal conocido, que firmó no sé cuántos libros sin haber escrito ninguno, se hallaba en constante búsqueda de nuevos talentos para su industria literaria. De manera que no es extraño que extendiera sus pesquisas hasta su propio hogar.
Yo acababa de salir de una larga y grave enfermedad que me había dejado cierta torpeza de cuerpo y de alma. Sin embargo, al encontrar y comprar en la papelería unos cuadernos parecidos a mis viejos cuadernos esclores, sus hojas verjuradas, rayadas de gris, con rojo trazo marginal, su lomo de tela negra, su cubierta con medallón y título adornado, "Le Calligraphe", me hicieron sentir en las manos una especie de prurito de castigo escolar, la pasividad de realizar un trabajo ordenado. A través del papel se transparentaba una filigrana que me rejuvenecía de seis años: apoyados los brazos sobre una esquina del escritorio, con la ventana a mis espaladas, torcidos los hombros y las rodillas encogidas, me puse a escribir, aplicada e indiferente.
Una vez hube terminado, entregué a mi marido un apretado texto que respetaba los márgenes. Lo leyó y dijo:
-Me había equivocado...No sirve para nada.
Libre ya, volví al diván, a la gata, a los libros, al silencio, a mi vida de siempre, que procuraba fuera dulce, ignorando que en realidad era malsana. Los cuadernos pasaron más de dos años en un cajón. Un día, Willy decidió ordenar el contenido de su despacho.
El horrible escritorio de madera imitación de ébano, cubierto de paño granate, mostró sus cajones de madera blanca, vomitó papelotes comprimidos y volvimos a ver, olvidados, los cuadernos que había emborronado: Claudine en la escuela.
-Vaya- dijo monsieur Willy -; creía haberlos echado al cesto.
Abrió un cuaderno y lo hojeó.
-Es gracioso.
Abrió un segundo cuaderno y no dijo nada, luego el tercero, el cuarto...
-¡Santo cielo! -refunfuñó de pronto -. Soy un perfecto idiota.
Se apoderó bruscamente de los cuadernos, se puso el sombrero de alas anchas y corrió a casa de un editor. Y he aquí cómo me convertí en escritora.
Pero también a a causa de ello estuve a punto de no ser jamás escritora. Carecía de vocación literaria, y es probable que jamás hubiese producido ni una línea si, tras el éxito de Claudine en la escuela, otras tareas impuestas no me hubiesen llevado poco a poco a la rutina de escribir.
En 1900, bajo la única firma de Willy, apareció Claudine en la escuela, editada por Paul Ollendorf. En el ínterin tuve que volver a poner manos a la obra para sazonar el texto con un poco de pimienta.
-¿No podrías -me dijo Willy - caldear algo ese...esas criaturadas? Por ejemplo, una amistad excesivamente tierna entre Claudine y una de sus compañeras. Luego añade jerga, mucha jerga, y desparpajo, mucho desparpajo. ¿Comprendes lo que quiero decir?
La flexibilidad de la extremada juventud sólo puede compararse a su falta de escrúpulos. ¿En qué proporción se produjo la colaboración de Willy? Los manuscritos dan una respuesta parcial a una pregunta cien veces formulada. De las cuatro Claudine, sólo los manuscritos de Claudine en ménage y Claudine s´en va fueron salvados de la destrucción ordenada por Willy a Paul Barlet, llamado Paul Héron, secretario, amigo. "negro", un muchacho muy honrado que suspendió la ejecución empezada y me trajo los restos que aún poseo.
Hojear estos cuadernos no carece de interés: escritos todos ellos por mí, aparece de vez en cuando en sus páginas una letra fina, que cambia una palabra, añade un retruécano, o una reprimenda muy seca. Incluso se podían leer en Claudine en ménage y en Claudine s´en va unos fragmentos bastante fuertes, que suprimo en la presente edición.
El éxito de Claudine  fue, para aquella época, muy grande: sirvió de inspiración en la moda, en el teatro, en los productos de belleza. Yo honrada, sobre todo indiferente, callaba la verdad que sólo se supo mucho más tarde. Esta es la primera vez que las Claudine aparecen con el único nombre de su único autor. Quisiera también que, de ahora en adelante, se considerara La Retraite sentimentale -bonito título sugerido por Alfred Valette - continuación y fin de Claudine. La lógica y la comodidad del lector hallarán en ello una ventaja.

Colette. 
 Prefacio a Claudine en la escuela.

"Nuestros compañeros perfectos nunca tienen menos de cuatro patas".
Colette.

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Retrato de la escritora Colette, realizado por la fotógrafa vienesa Madame D´Ora, en 1953, un año antes de morir.




Cuando, en 1953, la fotógrafa vienesa Dora Kallmus (primera fotógrafa de moda de la historia), captó con su cámara el singular  rostro de la escritora Colette, ésta se encontraba a un paso de la muerte. Tenía en ese momento ochenta años. Falleció un año después, en 1954, tras llevar años postrada en la cama, por problemas de artritis. Murió rodeada de sus amados gatos y sus libros, consciente de haber apurado la vida al máximo. Mujer muy valiente, supo llevar la contraria (y bien que lo hizo) a los severos defensores de los cánones de la corrección política, moral y sexual de su época, tan proclives de puertas para adentro para hacer justo lo contrario de lo que propugnaban. Devoradora de libros, desde muy joven, tuvo a Balzac entre sus escritores favoritos. La Comedia Humana de la vida se le antojó demasiado real e injusta como para formar parte de ella, por eso fue siempre tan a contracorriente. Mujer osada y libre, se vistió de hombre en el Moulin Rouge, en compañía de una actriz, con la vivió un tiempo. Se casó tres veces. Supo escapar a tiempo de su primer marido, un editor sin escrúpulos y mujeriego impenitente, del que sólo obtuvo el  beneficio del despertar de su vocación literaria. Hasta entonces, los borradores-cuadernos con los escritos de Colette estaban ocultos, guardados en uno de los cajones blancos  de su "horrible escritorio imitación de ébano" (como explicó ella, años después, en el prólogo a Claudine en la escuela, su primera obra). Su talento literario la encauzó y dirigió hacia la fama y popularidad tan merecidas. Fue la primera mujer que entró, como miembro, en la Academia Goncourt, en 1949, entidad que presidió desde ese año hasta su muerte, en 1954. Fue Colette una mujer desinhibida, libre y absolutamente moderna, quizás demasiado osada para su tiempo. Esa valentía que ya demostró en su juventud, al divorciarse del hombre que la humillaba constantemente, le hizo brillar como escritora y como mujer en una época donde las barreras eran contínuas y tocaba derribarlas o someterse a ellas. Colette, desde su gran inteligencia y talento, optó por hacerles frente y destruirlas. Y lo consiguió.












La escritora Colette, vestida de hombre.



Noelia Rodríguez Padilla.

sábado, 30 de diciembre de 2017

IRÉNE NÉMIROVSKY: UNA GRAN Y RECONOCIDA ESCRITORA, A LA QUE EL TRÁGICO DESTINO LLAMÓ A SU PUERTA.






"Para levantar un peso tan enorme, Sísifo, se necesitaría tu coraje.
No me faltan ánimos para la tarea, mas el objetivo es largo y el tiempo, corto".

Le vin de solitude. Iréne Némirovsky.

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Iréne Némirovsky.



Recién terminada la lectura de SUITE FRANCESA (SUITE FRANÇAISE), no puedo más que mostrar mi sentimiento de horror ante el trágico final de una gran escritora como fue Iréne Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942). Murió con tan sólo treinta y nueve años de edad, habiendosele arrebatado la vida de una forma tan brutal e injusta como la muerte en un campo de exterminio nazi. Cuando los nazis se llevaron a esta jovencísima gran escritora, sólo por el hecho de haber nacido judía, Iréne ya era una escritora más que consagrada en el mundo de las letras parisinas.
La novela Suite Francesa, cuyo manuscrito no fue publicado hasta el año 2004, fue escrito por Iréne en el ambiente bélico parisino de la Segunda Guerra Mundial, rodeada de la normal escasez de todo lo básico para vivir, hasta del papel y la tinta para escribir. El manuscrito, acerca de la situación de Francia durante la ocupación por los nazis, fue escrito con una letra pequeñísima, apurando al máximo las páginas del cuaderno, estaba escrito a mano, a pluma (a Iréne le gustaba escribir con estilográfica, como se puede apreciar en la imagen de arriba) y "sueña con un libro de mil páginas, compuesto como una sinfonía, pero en cinco partes, en función de los ritmos y las tonalidades. Toma como modelo la Quinta Sinfonía de Beethoven.". En su publicación, en el año 2004, por la editorial francesa Denöel, el libro queda en 473 páginas y dos partes: TEMPESTAD EN JUNIO y DOLCE. En dos apartados más, como apéndices, figuran las notas que  Iréne escribió, en el proceso inicial de composición de SUITE FRANCESA y la correspondencia mantenida por ella y su marido, Michel Epstein tanto con sus editores en París como con todas las personas a las que acudió Michel, tras la detención y desaparición de Iréne, al fin de intentar conseguir noticias de su paradero y salvar su vida. La correspondencia incluida al final de este libro es el verdadero testimonio del horror provocado por los nazis en Francia, contra los más elementales derechos de todo ser humano. La desesperación y el miedo, tanto del marido de Iréne, como de sus amigos y familiares, se muestra con toda su crudeza en estas cartas. Ambos, Iréne y Michel fueron víctimas tanto de los totalitarismos de izquierdas (sus familias huyeron del terror bolchevique, que les arrebató toda su gran fortuna) como de los de derechas.



Iréne, con sus hijas, Denise Epstein y Élisabeth Gille.




Denise Epstein.



Denise Epstein abre "Suite Francesa" con esta dedicatoria: 

"Desde el recuerdo de mi madre y mi padre,
para mi hermana Élisabeth Gille, para mis hijos
y mis nietos, y para todos los que conocieron
y conocen todavía hoy el drama de la intolerancia,
esta Memoria para transmitir".


Suite Francesa fue concebida pensando en la Quinta Sinfonía de Beethoven, que la compuso poco antes de cumplir cuarenta años, la misma edad a la que falleció Iréne. El motivo inicial de esta sinfonía de Beethoven se refiere "al Destino que toca a la puerta". Quizás Iréne, en su extraordinaria sensibilidad artística y humana, captó que ese Destino, en su caso tan trágico e injusto, demasiado pronto iba a llamar a la suya.







Manuscrito de Suite Francesa.






Noelia Rodríguez Padilla.






miércoles, 10 de agosto de 2016

EL ASILO, CONTRA LA FATALIDAD, DE NOTRE DAME.

"Tempus edax, homo edacior" ("El tiempo devasta, pero el hombre es el mayor devastador").

Víctor Hugo. Notre-Dame de Paris. 

"La inmunidad de los templos no se concede por la ley a los que hacen daño, sino a los oprimidos".

Justiniano.

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Notre Dame de París, en la actualidad.





"-¡ Asilo!
-¡Asilo! ¡Asilo!- repitió la muchedumbre y diez mil aplausos hicieron refulgir de alegría y de orgullo el único ojo de Quasimodo.
La sacudida hizo volver en sí a la condenada que abrió los ojos y al ver a Quasimodo volvió a cerrarlos súbitamente como asustada de su salvador.
Charmolue y los verdugos y toda la escolta se quedaron atónitos. En el recinto de Nuestra Señora, la condenada era, en efecto, inviolable, pues la catedral era un lugar de asilo y toda la justicia humana expiraba en sus umbrales".



Este párrafo anterior, mostrado enteramente  en cursiva, pertenece a la novela Nuestra Señora de París, la obra literaria más bella de Víctor Hugo. El escritor francés nació en 1802, trece años después de la toma de La Bastilla. De niño presenció la imagen pública en la que se habían convertido las ejecuciones de los condenados a muerte en la Plaza de la Gréve de París, entre los que se contaron varios familiares y amigos. La vivencia tan próxima de la tortura y el suplicio ajenos le llevaron a armarse con argumentos literarios y políticos, convirtiéndose en abanderado firme defensor de la abolición de la pena de muerte (conocido es su alegato contra la pena capital, publicado en 1829: "Último día de un condenado a muerte"). En Notre Dame de Paris vuelve a dejar manifiesto su lamento literario en protesta por una justicia favorecedora sólo de ciertas clases sociales, corrompida, desproporcionada y excesiva.





Plaza de la Gréve, en 1610.



El juego inexplicable de la "fatalidad" (aquellas mayúsculas griegas grabadas a mano que Hugo vio en una pared de la Catedral) lleva a la ejecución en la Plaza de la Gréve a la joven gitana Esmeralda, de la que será salvada por un ser tan defenestrado socialmente como ella, el famoso jorobado Quasimodo, campanero de Notre Dame.

Como el escritor francés dice en su novela, "en la Edad Media todas las ciudades y, hasta Luis XII, toda Francia, tenían sus lugares de asilo. Estos lugares de asilo, en medio del diluvio de leyes penales y de jurisdicciones bárbaras que inundaban la ciudad, eran como islas que se elevaban por encima del nivel de la justicia humana. Cualquier criminal que arribara a ellas podía considerarse salvado. En cada arrabal había tantos lugares de asilo como patíbulos. Era como el abuso de la impunidad frente al abuso de los suplicios; dos cosas negativas que intentaban corregirse una con otra. Los palacios del rey, las residencias de los príncipes y principalmente las iglesias disfrutaban del derecho de asilo. A veces se hacía lugar de asilo a toda una ciudad, sobre todo cuando se necesitaba repoblarla. En 1467, Luis XI hizo de París un lugar de asilo. Una vez puesto el pie en el asilo, el criminal era sagrado, pero tenía que guardarse muy mucho de no salir de él, pues dar un paso fuera del santuario suponía caer de nuevo a la corriente. La rueda, el patíbulo, la estrapada, montaban guardia en torno al lugar de refugio y acechaban continuamente a su presa como los tiburones en torno al barco. Se han visto condenados que encanecían así en un claustro, en la escalera de un palacio, en el huerto de una abadía, bajo los porches de una iglesia. Así, pues, el asilo era una forma de prisión como cualquier otra. Ocurría a veces que un decreto solemne del parlamento violaba el asilo y devolvía al condenado a los verdugos; sin embargo, esta circunstancia se presentaba muy raramente. Los parlamentos tenían miedo de los obispos y cuando estos dos estamentos llegaban a enfrentarse, la toga no hacía buen juego con la sotana (...)".

La providencia, esa gran hacedora de dramas, hizo que el asilo de Esmeralda durase muy poco. Con frecuencia, son nuestros mejores amigos los que nos hacen caer. Y eso le ocurrió a la joven. Fue sacada del lugar de asilo por un poeta amigo suyo, con la intención de llevarla a lugar seguro. Pero los intrincados y siniestros hilos de la fatalidad hicieron que la joven acabase muriendo ahorcada, en la misma plaza de la Gréve.

Víctor Hugo, en Los Miserables, también otorga la protección del asilo eclesiástico a sus personajes. Jean Valjean, es salvado en dos ocasiones por esta institución: la primera, cuando tras salir de la prisión de Grasse, tras estar 19 años allí, encuentra asilo inesperadamente en casa de Monseñor Charles-François Bienvenu Myriel, obispo de Digne (aquel sacerdote que hacía durar demasiado tiempo sus sotanas y que visitaba a los pobres mientras tenía dinero, hasta que se le terminaba y, entonces, visitaba a los ricos); la segunda, cuando entra en el jardín del Convento de Petit-Picpus, en el barrio parisiense de Saint-Antoine, huyendo del inspector Javert y sus acólitos. En este lugar, Jean Valjean verá reconocida su generosidad, de la mano agradecida de un jardinero, el viejo Fauchelevent, al que Valjean rescató de un accidente años antes.

El asilo de las iglesias o asilo eclesiástico, institución bien estudiada por el Derecho Canónico, hunde sus raíces históricas en la hospitalidad y protección que daban los antiguos egipcios y griegos en sus templos a cualquier perseguido por la justicia. Esta costumbre fue adoptada por la Iglesia Cristiana. En España, tuvo vigencia hasta la entrada en vigor de nuestra Constitución de 1978.




Antigua Plaza de la Gréve, en la actualidad.






Fuentes:

-HUGO, VÍCTOR: Nuestra Señora de París. Ediciones Cátedra. Letras Universales. Madrid, 2007.

-HUGO, VÍCTOR: Los Miserables (Les misérables). Ediciones Debolsillo, Ramdom House Mondadori, S.A., Barcelona, 2008.


noelia rodríguez padilla.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

"LA MARSELLESA", EN "CASABLANCA" (MICHAEL CURTIZ, 1942): HIMNO A LA RESISTENCIA FRENTE A LA TIRANÍA.

"Resistir supone negarse a dejarse llevar a una situación que cabría aceptar como lamentablemente definitiva."
     Stéphane Hessel.





Su canto era considerado como un elemento de resistencia a la ocupación alemana y al gobierno colaboracionista de Vichy.
En la película Casablanca el personaje de Paul Henreid - Viktor Lazlo -, entona "La Marsellesa" en el bar de Rick - Humphrey Bogart - para hacer callar a un grupo de oficiales alemanes que estaban allí cantando una marcha alemana. La inclusión del cuadro es muy sugestiva ya que en ese tiempo - 1942 - el himno estaba prohibido en la Francia de Vichy. Dicha escena, cargada de fervor patriótico para los galos refugiados, es un guiño de EE.UU. a la resistencia francesa contra la ocupación alemana.







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Letra en francésTraducción al español
Primera estrofa
(Himno de Francia)
Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé !
Contre nous de la tyrannie
L'étendard sanglant est levé (bis)
Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats ?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes !
¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)
¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!
Estribillo
Aux armes, citoyens !
Formez vos bataillons !
Marchons, marchons !
Qu'un sang impur
Abreuve nos sillons !
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!
Segunda estrofa
Que veut cette horde d'esclaves,
De traîtres, de rois conjurés ?
Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers dès longtemps préparés ? (bis)

Français, pour nous, ah ! quel outrage !
Quels transports il doit exciter !
C'est nous qu'on ose méditer
De rendre à l'antique esclavage !
¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)

Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!
Tercera estrofa

Quoi ! des cohortes étrangères
Feraient la loi dans nos foyers !
Quoi ! ces phalanges mercenaires
Terrasseraient nos fils guerriers ! (bis)

Grand Dieu ! par des mains enchaînées
Nos fronts sous le joug se ploieraient
De vils despotes deviendraient
Les maîtres de nos destinées !
¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)

¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.
Cuarta estrofa
Tremblez, tyrans et vous perfides
L'opprobre de tous les partis
Tremblez ! vos projets parricides
Vont enfin recevoir leurs prix ! (bis)

Tout est soldat pour vous combattre,
S'ils tombent, nos jeunes héros,
La France en produit de nouveaux,
Contre vous tout prêts à se battre !
Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)

Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros!
Quinta estrofa
Français, en guerriers magnanimes
Portez ou retenez vos coups !
Épargnez ces tristes victimes
À regret s'armant contre nous. (bis)

Mais ces despotes sanguinaires,
Mais ces complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui, sans pitié,
Déchirent le sein de leur mère !
¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)

¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!
Sexta estrofa
Amour sacré de la Patrie,
Conduis, soutiens nos bras vengeurs
Liberté, Liberté chérie,
Combats avec tes défenseurs ! (bis)

Sous nos drapeaux que la victoire
Accoure à tes mâles accents,
Que tes ennemis expirants
Voient ton triomphe et notre gloire !
¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)

¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!
Séptima estrofa
Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n'y seront plus,
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus (bis)

Bien moins jaloux de leur survivre
Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre
Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)

Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.





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FUENTE:

https://es.wikipedia.org/wiki/La_Marsellesa


n.r.p.


lunes, 2 de noviembre de 2015

EL HOMBRE ES UN ANIMAL FUNERARIO (ESPIRITUAL).

"No somos seres humanos con una experiencia espiritual. Somos seres espirituales con una experiencia humana."
Pierre Teilhard de Chardin. 


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Una de las cosas que convierte al hombre en ser racional, en un animal que piensa, y lo distingue claramente del resto de los animales es el hecho de que entierra a sus muertos. Se ha podido comprobar que ya los neandertales  enterraban a sus muertos. Cuenta Julien Ries -sacerdote, antropólogo e historiador de las religiones, fallecido en 2013, que muchas veces reivindicó el pensamiento científico de Teilhard de Chardin (sobrino nieto de Voltaire)- en su libro "El Símbolo Sagrado" que "los primeros ritos funerarios son el signo de una conciencia del misterio de la vida y de la supervivencia tras la muerte: se trata de una conciencia religiosa que podemos adivinar ya al final del recorrido del homo erectus. La presencia de tumbas muestra que los vivos se ocupan de sus difuntos, a los que se sienten ligados por sentimientos de afecto y a los que quieren asegurar una existencia post mortem, como demuestran las atenciones y los objetos revelados por las tumbas. La experiencia religiosa está ligada a esa memoria y a esa conciencia. Ahí se encuentra el origen de la formación de las primeras tradiciones religiosas". 
El Universo está en constante evolución hacia lo espiritual. Lo dijo y defendió el gran paleontólogo francés Pierre Teilhard de Chardin. Y esta evolución hasta el "punto omega" (el nivel más alto de la evolución de la consciencia) significa que el Universo tiene un sentido, el mismo sentido por el que el hombre, desde su etapa  neandertal, entierra a sus muertos.








El rito funerario, en nueve religiones.











FUENTES:

http://elpais.com/elpais/2015/10/30/media/1446240982_764588.html


http://elpais.com/elpais/2015/10/20/ciencia/1445363532_639418.html


http://www.diariosur.es/20090104/opinion/animales-funerarios-20090104.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/26/actualidad/1364258178_780644.html

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Pierre_Teilhard_de_Chardin




n.r.p.