"Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito".

EL BOSQUE ANIMADO. Wenceslao Fernández Flórez.
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miércoles, 17 de octubre de 2018

CALVINO Y LOS CLÁSICOS.



 Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
Cicerón.

 Los libros son compañeros dulces para el que sufre, y si no pueden llevarnos a gozar de la vida, al menos nos enseñan a soportarla.
Oliver Goldsmith.

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En el año 2010 la editorial Siruela inició una nueva colección de libros, titulada Tiempo de Clásicos, comenzando esta colección con una de las novelas integrantes de la Comedia Humana de Balzac, Eugenia Grandet. Entre la anteportada y la contraportada de cada uno de los libros de esta bonita colección, Siruela incorpora el listado de las catorce razones (sólo el enunciado de las mismas) que el escritor Italo Calvino (1923-1985) escribió en su ensayo (publicado tras su muerte) Por qué leer a los clásicos. Es, sin duda, una original y eficaz manera de homenajear a este gran escritor y de  seguir recordándonos a los lectores que no todos los libros son igual de importantes:







1. Los clásicos son esos libros de los cuales suele oírse decir: "Estoy releyendo..." y nunca "Estoy leyendo...". 

2.  Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.

3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular, ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.

4. Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.

5. Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.

6. Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.

7. Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).

8. Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.

9. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.

10. Llámase clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.

11. Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.

12. Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquél, reconoce enseguida su lugar en la genealogía.

13. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo.

14. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.

Por qué leer los clásicos, Italo Calvino.















Italo Calvino





Fuentes:

-ITALO CALVINO: POR QUÉ LEER A LOS CLÁSICOS. Ediciones Tusquets. Barcelona, 1992.

http://www.urbinavolant.com/archivos/literat/cal_clas.pdf


Noelia Rodríguez Padilla.

sábado, 9 de julio de 2016

LA ENCINA DE CÓSIMO.

 "Cósimo miraba el mundo desde el árbol : todo, visto desde allá arriba, era distinto, y eso ya era una diversión."
El Barón Rampante. Italo Calvino.

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Cósimo Piovasco de Rondó, el célebre "barón rampante" de Italo Calvino, un buen día, a la edad de doce años, decidió trepar a lo alto de una encina situada junto a su casa, y desde entonces, no volvió a bajar de los árboles. Para Cósimo, su hogar estaba en las alturas, junto a las ramas más altas. Allí vivió el resto de los días de su vida y allí pretendió constituir la imaginaria República de Arbórea, "habitada por hombres justos".

 La encina es considerada un árbol sagrado en muchos lugares, símbolo de potencia, longevidad y solidez. Quizás el escritor cubano-italiano Italo Calvino, ingeniero agrónomo, escogió este árbol por su carga simbólica, para resaltar y dar más énfasis a la tozudez y originalidad del modo de vida escogido por su personaje.

 En su libro "COSMOS", en el capítulo titulado "Una voz en la fuga cósmica", Carl Sagan escribe  sobre el particular parentesco existente entre los humanos y los árboles. Y se refiere específicamente a una encina. En la página treinta y tres dice: "Una encina y yo estamos hechos de la misma sustancia. Si retrocedemos lo suficiente, nos encontramos con un antepasado común".





















Más adelante, en la página treinta y cinco dice lo siguiente: "Las personas tenemos un aspecto diferente al de un árbol. No hay duda que percibimos el mundo de modo diferente a como lo hace un árbol. Pero en el fondo de todo, en el núcleo molecular de la vida, los árboles y nosotros somos esencialmente idénticos".












Ese sentimiento o sensación de identidad con la encina es lo que hizo que el célebre personaje salido de la imaginación de Italo Calvino trepara a lo alto y se hermanara con sus ramas el resto de sus días.

Al "barón rampante" no sólo le sirvió para ver bien la tierra, manteniendo esa distancia tan necesaria. También le sirvió para sentir más cerca al Gran Arquitecto del Universo, el mismo Creador de árboles y hombres.













Fuentes:

-Calvino, Italo: EL BARÓN RAMPANTE. Editorial Bruguera. Barcelona, 1980.
-Sagan, Carl: COSMOS. Editorial Planeta. Barcelona, 2009.